Extracto del diario del Unteroffizier Klaus Steinhoff

<<<4 de Abril de 1945, Peenemünde

[...] Ya casi se han ido todos, von Braun, Riedel y los demás se fueron en tren a Oberammergau, sólo quedamos una centena de hombres.. [...] Nos dicen que es por si los Rusos lograsen llegar... creo que tanto movimiento por una conjetura no es propio del Comandante...

17 de Abril de 1945

Hoy nos han ordenado derribar las torres de lanzamiento, nos han llegado noticias de que el Ejército Ruso se acerca. No sé que va a ser de los que quedamos, quizá nos lleven fuera como a los demás. He hablado con Rudolf y al parecer se han llevado sólo al personal científico y altos oficiales. [...] Por la tarde llegaron oficiales de las SS. A diferencia de los que había conocido hasta entonces, no parecían los habituales bastardos vestidos de negro, cenaron con nosotros en la base, pero no hablaron con nadie.

18 de Abril de 1945

Hoy ha salido otro tren. Quizá seamos ahora 20 los que quedamos. Continuamos con las labores de desmantelamiento de la base, ya sólo quedan dos torres de lanzamiento y el edificio principal. [...] Por radio he escuchado que los Rusos siguen ganando terreno [...]

Por la tarde el jefe del grupo que llegó de las SS se presenta, Kammler dijo que se llamaba. Nos dice que a partir de ahora íbamos a comenzar una nueva misión, que la estación de desarrollo de armas de Peenemünde quedaba clausurada y que la fabricación de V-2 continuaría exclusivamente en Mittlewerk.

¿Qué misión será esa?

Por la noche ha llegado un tren. Al parecer son prisioneros que han traído del campo F-1. Quizá sea para que ayuden a desmantelar lo que queda de la base. En cualquier caso [...]

19 de Abril de 1945

Después del desayuno, los de las SS nos han llevado al almacén. Nunca había estado allí. No parecía quedar ningún componente de los cohetes, tan sólo cajas vacías, alguna pequeña pieza y poco más. Había un montacargas sobre un gran hueco en el suelo. Fuera pude ver a los presos descargando cajas de camiones y trayéndolas hacia aquí. No pude ver más, Kammler nos hace subir al montacargas y bajamos unos seis metros.

Parece que hay un búnker bajo la base. Atravesamos una gran puerta acorazada y cruzamos un largo pasillo no muy ancho, con puertas metálicas a ambos lados. Entremos en lo que parece ser una sala de conferencias. Creo que estamos todos. Kammler se mira insistentemente el reloj. Kammler da tres golpecitos al reloj, como si contase los segundos. Miro el mío, son las 12 en punto. Kammler nos dio un discurso que nunca olvidaremos.>>>

― Señores.―diijo Kammler. No tuvo que levantar mucho la voz, la sala estaba en silencio ― Están ustedes hoy aquí con un propósito muy especial. Como saben, los Rusos se acercan a estas instalaciones y por tanto se ha procedido a su evacuación.

Se preguntarán qué hacemos aquí y el por qué de este lugar. A lo segundo diré que esta segunda base fue construida antes que la que tenemos arriba, con el propósito de que en caso de que fuésemos atacados, se contentasen con destruir las instalaciones de cohetes, cosa que intentaron el año pasado, aunque sin grandes resultados. ― Por detrás escucho alguna pequeña risa ― Pues bien, no vamos a dejar que los rusos capturen a nuestros científicos ni roben nuestros materiales y por eso hemos desmantelado la base, que no era otra cosa que una tapadera para nosotros.

La mitad del presupuesto de los V-2 ha ido directamente a nuestros proyectos. No somos los únicos; Casi todo lo que aparece en los libros de cuentas como destinado al

V-3 en Mimoyecques y Calais se ha empleado en proyectos similares al nuestro.

Caballeros, nuestra misión es recuperar el Reich una vez se haya perdido la guerra.

― Empezó a caminar lentamente de un lado a otro, con los brazos sujetos detrás ― Naturalmente se preguntarán cómo un Estado derrotado puede alzarse después de su absoluta derrota, que a día de hoy parece inminente. ― Que un oficial de las SS dudase de la victoria no les dejó a los presentes ninguna duda de aquello. Nunca habían escuchado que los de las SS fueran unos derrotistas ― Pues bien, se han construido cuatro bases como ésta, cada una con su propia forma de lograr tales objetivos, y a estas alturas deben de preguntarse qué es lo que pretendemos aquí. ― Dejó de caminar, pero mantuvo los brazos cruzados detrás, se quitó la gorra y la dejó sobre la mesa y nos miró a todos. ― ¿Se imaginan ustedes un ejército invencible? ¿ Un ejército que crezca con cada baja del enemigo? ¿Un ejército que no sienta dolor, que no requiera logística y que sea incansable?

Caballeros, eso es lo que vamos a hacer en los próximos meses. ― Esbozó una gran sonrisa durante unos momentos, y acto seguido la seriedad volvió a su rostro ― ¿Alguna pregunta?

Se hizo el silencio en la sala, sus palabras flotaban todavía en el aire.

Finalmente, uno de los que estaban sentados al fondo, el Haptmann Siegfried Kessler, uno de los encargados de la seguridad del complejo, alzó la voz.

― ¿Y cómo exactamente vamos a lograr ésto? ― Su tono fue desafiante ― ¿Vamos a perder la guerra? ¿Reconquistar todo por lo que hemos luchado desde cuatro bases? Joder! La cantidad de recursos que habéis metido en esta mierda podría haber salvado al Reich de la situación en la que estamos! ― dijo casi gritando

En un abrir y cerrar de ojos, Kammler sacó una Walther PP y le descerrajó un tiro directamente a la cabeza. Nadie osó levantarse o decir una sola palabra.

Sonrió, guardó su arma, se volvió a poner la gorra y dijo:

― Lo vamos a lograr siguiendo planes que fueron desarrollados hace años, a prueba de contratiempos. Todo lo que necesitamos lo están acabando de traer estos momentos. Sí, sí vamos a perder la guerra. No, no vamos a reconquistar todo esto desde cuatro bases, el éxito de una es suficiente para que funcione. Y sobre eso último, quizás. Podríamos haber tenido oportunidad de ganar de no haber montado todo esto, pero ― se encogió de hombros ― Podría no haber sido así. Por eso decidimos invertir en seguridad. Que crean que han ganado. Ya nos levantaremos. Por favor, confiad en el plan, discrepad si queréis, eso no va a cambiar nada, pero la disciplina es totalmente vital.

Se escuchó una fortísima explosión en el exterior, todo comenzó a temblar. Ruido de cascotes cayendo.

― Sobre todo ahora que la única forma de salir de aquí es acabar con el proyecto. Colaborad, y todo esto será un éxito. Hail Hitler y todo eso... . En un momento les indicarán a dónde deben dirigirse. Disfrutad.

Kammler salió y cerró la puerta, dejando a veinte menos un hombres en su interior, más confusos que cuando entraron.

― La que les espera... ― sonrió y se alejó por el pasillo tarareando.

Comments from WordPress

  • javier javier 2011-01-08T14:53:43Z

    esto esta muy bien!!!! quiero más!!!! :DDD

Citation

In academic work, please cite this essay as:

Ricón, José Luis, “Parte 1”, Nintil (2011-01-07), available at https://nintil.com/parte-1/.