Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de Adolf Hitler, fue un genio de su disciplina, logrando convencer al pueblo alemán de las consignas nazis, jaleando el fanatismo entre la población y buscando justificación a los actos del régimen.  Porque convertir la guerra y el Holocausto en algo _cool_ no es nada fácil, se empleó a fondo en toda clase de tretas y técnicas que demuestran un gran conocimiento de la psicología de masas. ¿Cuáles fueron? O son.
El Doctor Leonard W. Doob, de la Universidad de Yale, recogió en 1950 los principios de la propaganda de Goebbels tras analizar la propaganda nazi, en un artículo titulado con mucha originalidad "Principios de Propaganda de Goebbels".
Es fácil encontrar hoy estos principios en la política. Analicemos.

Prin­ci­pio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Adop­tar una única idea, un único Sím­bolo; Indi­vi­dua­li­zar al adver­sa­rio en un único enemigo.

"Los mercados". ¿Cuántas veces escuchamos al día esa expresión seguida de "controlan, esclavizan, atacan, destruyen, dirigen, premian, temen"? Se habla de los mercados como un ente vivo, que toma decisiones y capaces de acción. Hasta los banqueros y los políticos, son progresivamente desplazados por el nebuloso concepto de los mercados como enemigo de la ciudadanía.

¿Qué o quiénes son esos mercados? Pues, si escarbamos un poco el la realidad, vemos que no es el mercado de trabajo, o de mecedoras (de esas que a Jesús Huerta de Soto tanto le gustan), sino de capitales. Atendiendo luego a la definición de mercado: lugar de intercambio de bienes  servicios, pues llegamos a la conclusión de que esos mercados son otra cosa que un abstracto que engloba las transacciones entre ahorradores e inversores, intermediadas normalmente por la banca.

En definitiva, los mercados son personas. ¿Tienes un depósito, una cuenta corriente o acciones de una empresa? Entonces eres parte de los pérfidos mercados. Ante esta afirmación tan rotunda, los que esgrimen a los mercados como causantes de todo mal, suelen argumentar que realmente son los grandes banqueros y los políticos los que controlan los mercados y causan los problemas de los que se quejan. En el caso de los políticos, es comprensible, pueden imponer a la fuerza las condiciones de operación del mercado, pero en el caso de los banqueros ¿Realmente pueden controlar el mercado? Recordemos que es gente al fin y al cabo, que ahorra e invierte. Cierto es que un gran inversor tiene más peso en el mercado que uno pequeño, pero ese inversor habrá de haber reunido sus fondos de algún sitio; y en muchos casos es de pequeños ahorradores, así que al final, es como si delegasen su "poder de voto" dentro del mercado.

Y los mercados por supuesto que no son capaces de forzar a terceros a nada, ni de amenazar en ningún sentido. Cuando aparece alguna de estas expresiones en periódicos, no significan otra cosa que el hecho de que los inversores no están dispuestos a invertir en lo que a los Estados les gustaría, esto es, su deuda.

Es lógico, no es que los inversores sean unos cabrones que quieran hundir la maltrecha economía de Grecia exigiéndole intereses estratosféricos, sino que las perspectivas futuras sobre la economía griega son tan malas que los inversores sólo invertirán si prestar su dinero a un interés compensa el riesgo que entraña. Prestar dos millones de euros para, un año después, recibir dos millones y 1000 euros, y eso si finalmente se produce el pago, no compensa. Una de las categorías de la acción humana es la aversión al riesgo, y en igualdad de circunstancias, preferimos lo seguro a lo incierto, por eso el dinero presente vale más que el futuro; aparte, en igualdad de circunstancias, los inversores preferirán invertir en aquello que les ofrezca mejores intereses, y seguridad en el cobro.

Si los inversores no quieren prestar a un Estado, y su prima de riesgo se dispara, no es culpa suya, es culpa precisamente del Estado, que está haciendo las cosas mal. Si quiere que el crédito le vuelva a fluir, deberá, por ejemplo, recortar su déficit o promover las reformas necesarias que permitan el crecimiento. Pero en ningún caso pueden los mercados imponer estas reformas a los Estados, no tienen la obligación de comprar su deuda. Y los Estados son siempre libres de no emitir nada de deuda, y mantener presupuestos equilibrados, que por poderse se puede.

Resumiendo: los mercados al final resultan ser personas corrientes que ahorran e invierten, y que quieren sacar el máximo provecho de sus activos, como todos. Punto.

Desmitificados los mercados, sigamos.

Prin­ci­pio del método de con­ta­gio. Reunir diver­sos adver­sa­rios en una sola cate­go­ría o indi­vi­duo; Los adver­sa­rios han de cons­ti­tuirse en suma individualizada.

Banqueros+Políticos+(Neo)liberales+Cerdos capitalistas+Ricos+Empresarios+Cualquier que ahorre= Los mercados. Un práctico paquetito de odio anticapitalista, bonito y para toda la familia. Odie a 10 por el precio de 1!.

Prin­ci­pio de la trans­po­si­ción. Car­gar sobre el adver­sa­rio los pro­pios erro­res o defec­tos, res­pon­diendo el ata­que con el ata­que. “Si no pue­des negar las malas noti­cias, inventa otras que las distraigan”.

Se queja la gente de ¿Burbuja inmobiliaria? ¿Expansión crediticia? ¿Masivos rescates a bancos? Pues no hay problema, porque... ¡Es todo culpa de los mercados! . Y los políticos son unos pobres títeres en sus manos que no pueden dejar quebrar empresas ni pueden evitar hacer préstamos "en condiciones favorables" o retirar cualquier otro privilegio de la banca.. Ya, claro...

Luego está también el caso de coger los excesivos intereses a pagar por la deuda, y la mala situación económica que atraviese un país es culpa de los mercados y culpar a los mercados. ¡Claro que sí! Los mercados no pueden responderte, y quedas bien con tus amiguetes. La culpa nunca es de uno mismo.

Prin­ci­pio de la exa­ge­ra­ción y des­fi­gu­ra­ción. Con­ver­tir cual­quier anéc­dota, por pequeña que sea, en ame­naza grave.

En Valencia se anuncian recortes en educación. La gente se pone on fire , o mejor dicho, se la pone on fire, se hace creer que es el apocalipsis de lo público y que un ejército de señores orondos con chistera y el símbolo del dólar como colgante arrasarán con el sistema educativo. Ya decía Juan Ramón Rallo el otro día que estos recortes son mínimos, especialmente cuando se tiene en cuenta la espectacular subida de años anteriores.

http://www.libremercado.com/2012-02-23/juan-ramon-rallo-recortes-donde-63388/

O la Reforma Laboral: Los malvados señores gordos con chistera también parece que ahora se obsesionan con despedir a la gente como si les produjera alguna clase de placer sexual, y el apocalipsis laboral consecuente requiere convocar una huelga general. El mercado laboral español es de los más rígidos del mundo desarrollado. Ni Suecia nos supera.

http://randomspaniard.blogspot.com/2009/01/la-solucion-para-espana-reforma-del.html

Prin­ci­pio de la vul­ga­ri­za­ción. “Toda pro­pa­ganda debe ser popu­lar, adap­tando su nivel al menos inte­li­gente de los indi­vi­duos a los que va diri­gida. Cuanto más grande sea la masa a con­ven­cer, más pequeño ha de ser el esfuerzo men­tal a rea­li­zar. La capa­ci­dad recep­tiva de las masas es limi­tada y su com­pren­sión escasa; ade­más, tie­nen gran faci­li­dad para olvidar”.

"No subiremos los impuestos" C: (Gírese la cabeza 90º en sentido horario; es una carita feliz)

Joyas de Rajoy aparte, los mensajes que se lanzan contra los mercados suelen ser simples y directos, comprensibles por la gran mayoría de la gente, llamando además a la acción de una forma muy directa con palabras como "Rebélate, lucha, defiende tus derechos..." Apelar a los sentimientos es muy efectivo. Más de uno saldrá a la calle a manifestarse por algo sin tener ni idea de las consecuencias de aquello que defiende, haciéndolo sólo "porque le parece bien". Y no entro a juzgar que esté bien o mal asistir, sino la conveniencia o no de los medios propuestos para alcanzar los fines deseados. Un salario mínimo de 1000 euros, por ejemplo, no es una manera de reducir el desempleo, todo lo contrario. Pero que sería fácil encontrar gente que afirme que sí lo lograría, ya que más renta aumentaría el consumo, éste tiraría de la economía y se crearían más puestos de trabajo.

Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limi­tarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.

"El Capitalismo no funciona"  y sus múltiples vertientes. Pero si vamos a los datos, a las estadísticas, es fácil desmontar estas ideas. Por no hablar de la teoría económica, que explica cómo funciona.

El macrocontraejemplo: la relación entre libertad económica y desarrollo es más que lineal. Los países más ricos son los más capitalistas.

Prin­ci­pio de reno­va­ción. Hay que emi­tir cons­tan­te­mente infor­ma­cio­nes y argu­men­tos nue­vos a un ritmo tal que cuando el adver­sa­rio res­ponda el público esté ya intere­sado en otra cosa. Las res­pues­tas del adver­sa­rio nunca han de poder con­tra­rres­tar el nivel cre­ciente de acusaciones.

Esto a mi parecer es poco importante: creo que no hay mayor cantidad de información antimercado que la que está a su favor, salvo que uno se limite a las manifestaciones o a la cartelería política que a veces aparece por nuestras ciudades. Entonces sí.

Prin­ci­pio de la vero­si­mi­li­tud. Cons­truir argu­men­tos a par­tir de fuen­tes diver­sas, a tra­vés de los lla­ma­dos glo­bos son­das o de infor­ma­cio­nes fragmentarias.

Los globos sonda se usan también bastante en política. Se permite que se expanda un rumor, se valora la reacción de la gente, y si procede, el rumor se torna realidad. Aquí también cabe citar informes o estadísticas parciales que convengan, y que oculten la realidad. Por ejemplo: el reciente artículo de Escolar sobre el gasto público, desmontado aquí

http://procesos-de-aprendizaje.libremercado.com/2012/03/15/replica-a-ignacio-escolar/

Juntando de un lado y otro, podemos demostrar casi cualquier cosa, aderezando con falacias para que no se note demasiado.

Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.

¿Cuánta gente  ha oído que en Suecia, Finlandia, Noruega, Alemania y otros tantos países no hay salario mínimo? ¿O que cada vez hay menos pobreza? ¿O que los países más abiertos a los terribilísimos mercados y al liberalismo son los que mejor están capeando la crisis? ¿O que China importa más que exporta, y que sus salarios están creciendo?

Prin­ci­pio de la trans­fu­sión. Por regla gene­ral la pro­pa­ganda opera siem­pre a par­tir de un sus­trato pre­exis­tente, ya sea una mito­lo­gía nacio­nal o un com­plejo de odios y pre­jui­cios tra­di­cio­na­les; se trata de difun­dir argu­men­tos que pue­dan arrai­gar en acti­tu­des primitivas.

En el caso de España, lo tenemos fácil: aquí hay un curioso desprecio por aquel que asome la cabeza, el empresario que se lucre "demasiado". ¿Juan Roig, de mercadona? Una vil sanguijuela capitalista. No se valora el empleo que crea su empresa, ni la cantidad de gente que accede a sus productos. Se ve a un tío que gana mucho dinero, y eso a la gente pues no le gusta: no entienden por qué gana dinero.

En EEUU quizá sería un héroe.

Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.

Creo que la cosa va más allá y realmente la gente piensa en su mayoría lo mismo (Y los que no, son neoliberales malvados con chistera y barriga).

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  • rubenchitox rubenchitox 2012-03-19T18:22:23Z

    Interesante. Desgranas varios conceptos prácticos en el procedimiento de propaganda. Para complementar, en internet hay mucha información sobre la fuerte influencia de Edward Bernays en los aparatos de propaganda. Quizás te interese. Saludos.

  • artir artir 2012-03-27T17:53:29Z

    Gracias!

Citation

In academic work, please cite this essay as:

Ricón, José Luis, “Goebbels y los mercados”, Nintil (2012-03-15), available at https://nintil.com/goebbels-y-los-mercados/.