Debates nominalistas

Una excelsa expresión puesta de moda por Rajoy para hacer referencia a un debate no sobre las ideas, sino sobre el nexo entre la palabra y éstas: las definiciones.

Entre los ingenieros (o al menos entre los estudiantes de ingeniería [O al menos entre los estudiantes de ingeniería de la ETSII-UPM]) hay una máxima sobre las definiciones, que reza “Las definiciones no se cuestionan. Las definiciones se aprenden.” Esto viene a decir que si una definición dice que A es B, A es B y punto. En lo que sigue, el autor de la definición empleará esa definición para hacer referencia a lo que dice que va a hacer referencia y así habrá de interpretarse.

Es una cuestión diferente el si una definición es apropiada o no: si la definición es parte de un texto más amplio y el fin de éste es comunicar una idea, podemos emplear como criterio de corrección la capacidad de la definición para ayudar a transmitir dicha idea. Definir, por tanto “Economía como ‘barbacoa con los amigos'” es  perfectamente válido, pero no resulta apropiada, es una definición subóptima: la gente entiende por Economía otra cosa. En la medida de lo posible, deberían emplearse definiciones que no sean confusas. Lo contrario sería contradecir el fin del texto escrito.

Y así separamos el debate sobre las ideas del debate nominalista. Lo segundo, por desgracia, entorpece a veces lo primero.

Si uno se encuentra con una definición que no le guste en el marco de un texto más amplio, no debería criticarla, simplemente entender qué idea hay detrás de la definición e interpretar así lo que sigue. Pueden añadirse luego comentarios sobre la idoneidad o no de las definiciones empleadas, pero siempre separadas.

This entry was posted in Filosofía. Bookmark the permalink.