Sobre el conflicto intergeneracional

A veces se dice que existen diferencias de preferencias insalvables entre los jóvenes y los mayores, lo que puede terminar traduciéndose en partidos que favorezcan más a unos o a otros. ¿Pero es esto cierto?

Kiko Llaneras afirma aquí que los mayores votan más, que votan a los partidos clásicos, y que las pensiones han subido, y que la pobreza entre los mayores ha caído de forma apreciable, mientras que la general e infantil han subido algo.

En este artículo, disputo la tesis principal: no existe un conflicto intergeneracional en tanto los mayores no tienen preferencias más fuertes por mayores pensiones que el resto, y segundo, porque las preferencias de voto de los mayores no se explica porque los partidos clásicos les sean más favorables, sino justamente por ser clásicos. Existirá en el margen una preferencia de los mayores por unas mayores pensiones, pero estas diferencias no serán sustanciales.

Una primera evidencia es del Estudio 3105 del CIS. Una de las pregunta es “¿En qué medida: muy, bastante, poco o nada, diría Ud. que cada uno de los siguientes servicios públicos funciona satisfactoriamente?”Captura.PNG

En principio, cabría esperar que los mayores piensen que funcionan peor que los jóvenes. La tendencia observada no es muy evidente, especialmente si se tienen en cuenta el resto de grupos de edad. Entre los jóvenes, por ejemplo, se piensa más que las pensiones no funcionan nada bien, y se piensa menos que las pensiones funcionan muy bien, respecto a los mayores.

Hay otra pregunta más clara: “Como Ud. sabe, las distintas administraciones públicas destinan el dinero que en España pagamos en impuestos a financiar los servicios públicos y prestaciones de las que venimos hablando. Dígame, por favor, si cree que dedican demasiados, los justos o muy pocos recursos a cada uno de los servicios que le voy a mencionar.”

Captura

Si bien es cierto que aquí los mayores tienden algo más a pensar que se les dedican pocos recursos a las pensiones respecto a los jóvenes (55.9% vs 47.4%), el grueso de la población se ubica entre las opiniones que los recursos dedicados a esta rúbrica son o justos o muy pocos: no vemos a jóvenes quejándose de forma sustancial por un gran gasto en pensiones.

Podemos echarle un ojo a la segunda tesis: Que los mayores votan a PP y PSOE porque son los partidos que les favorecen. Mi tesis es diferente: votan a esos partidos porque los mayores son más aversos al cambio. Si tengo razón, deberíamos observar una caída del voto a PP y PSOE entre los mayores según pasan los años, y deberíamos observar que en todo el mundo, los mayores tienden a votar a los partidos que existían cuando eran más jóvenes (o en su defecto, los que propongan menos cambios, y posiblemente a mayor antigüedad del partido, menos revolucionario es), y no a los partidos nuevos, sin importar la ideología de dichos partidos.

Es más, si de pensiones fuese la cosa, no está claro que los partidos que ofrecen mejores condiciones a los pensionistas sean PP y PSOE.

En la World Values Survey, una de las preguntas es a qué partido votaría en las próximas elecciones. Descomponiendo por año de nacimiento, los mayores de 50 años votan así:

Año de nacimiento Voto PSOE entre mayores de 50 Voto PP entre mayores de 50 Voto combinado PP-PSOE
1910-1919 (n=2) 51.9% 51.9%
1920-1929 (n=37) 26.2% 48.1% 74.3%
1930-1939 (n=108) 26.8% 30.4% 57.2%
1940-1949 (n=159) 19.5% 29.5% 49%
1950-1959 (n=143) 21.4% 19.5% 40.9%
1960-1960 (n=29) 19.4% 16.2% 35.6%

Si la teoría del voto interesado fuese cierta, deberíamos observar una concentración de voto en PP-PSOE constante entre los mayores, pero no es el caso. Ciertamente esta tabla no recoge a los pensionistas, sino a los mayores en general. Podemos también ver a los pensionistas:

Año de nacimiento Voto PSOE entre pensionistas Voto PP entre pensionistas Voto combinado PP-PSOE
1910-1919 (n=2) 51.9% 51.9%
1920-1929 (n=23) 32.8% 44.7% 77.5%
1930-1939 (n=76) 23.9% 32% 55.9%
1940-1949 (n=109) 25.1% 25.2% 50.3%
1950-1959 (n=13) 21.4% 35-8% 57.2%
1960-1969 (n=2) 49.9% 50.1% 100%

Aquí es menos claro: Los tamaños muestrales son menores. Entre los tres años donde hay un número razonable de personas (1920-1949), sí se aprecia una caída del voto PP-PSOE.

Podemos comparar este comportamiento con el comportamiento de los rusos y kazajos y el voto al partido que existía en su juventud: el Partido Comunista de la Federación Rusa y el Partido Comunista de Kazajstán

Año de nacimiento Voto a PCFR entre mayores de 50 Voto a PCK entre mayores de 50
1910-1919 (n=1/-)
1920-1929 (n=39/9) 25.4% 16.6%
1930-1939 (n=176/52) 28% 6.1%
1940-1949 (n=242/118) 28.1% 4.2%
1950-1959 (n=450/177) 14.7% 1.8%
1960-1969 (n=98/64) 11.1% 1.9%

En el caso de Hong Kong, el partido predilecto de los mayores (aunque no de forma tan clara) es la Democratic Alliance for the Betterment and Progress of Hong Kong. Es un partido antiguo (1922), pro-Beijing y relativamente conservador.

Año de nacimiento Voto a DAB entre mayores de 50
1920-1929 (n=3) 33.3%
1930-1939 (n=40) 25%
1940-1949 (n=78) 28.2%
1950-1959 (n=184) 23.9%
1960-1969 (n=81) 21%

 

¿Y por qué votan más los mayores? No para defender sus intereses. La gente no vota para defender sus intereses “materiales”, sino pensando en el bienestar general.

Según Goerres (2007), que responde a esta misma cuestión, el factor principal es simplemente que la norma social de votar como deber cívico es más interiorizada según la gente se hace mayor.

This article has shown that non-political factors are most important in explaining the higher turnout of older voters, factors that lie in the social context of our life cycle and the human nature of habituation and seeking to conform. The most significant factor comes from individual ageing through which voters habituate the socially conformist behaviour of voting. […]

Are there any alternative explanations for the increasing voting probability of ageing voters? Possibly, the older we are, the more we have at stake in a political system. In that case, it would not be social norms that drive us, but personal material interest. The older we are, the more we possess and the more dependent on (or used to) public provision we become. Thus, we would lose more if we did not exert our right to vote. This explanation is implausible because our vote contributes infinitesimally little to the outcome. If this explanation were true, the differences between countries would not be the way they are. Economic interests that grow alongside ageing should not depend on the average turnout of the country. Thus, the systematic pattern that age differences are largest in low-turnout countries would remain unexplained. Also, direct measures of material interest such as income and pension income would not be insignificant.

Goerres confirma además que los mayores votan lo conocido, y que el voto es más maleable entre los jóvenes.

Lynch (2015) plantea y critica la teoría del voto ‘egoísta’,

A stylized demand-side view of pension system development informs
much of the theoretical literature in political science and economics, as
well as much pension policy-making. In this view, elderly voters and/or
interest groups are important, even determinative forces behind the
development and current trajectories of pension systems in the rich
industrialized democracies. This perspective is based on three assumptions:
first, a thin rationalist assumption that the elderly will act in
accordance with their short-term interest in generous pension benefits;
second, that representatives of the elderly share those interests;
and third, that the introduction or reform of pension provisions will
affect the incomes (and hence interests) of the current elderly. Yet a
more empirical approach to the historical trajectories of such systems
suggests that these assumptions are all problematic.[…]

A narrative of the rise and subsequent reform of pension
systems mainly in continental Western Europe highlights evidence
that the massive expansion during the twentieth century of welfare state
support for the aged is not primarily caused by political pressure from
the beneficiaries of pensions (elderly voters, pensioners’ parties, or other
elderly interest organizations). Other actors, institutions, and ideas,
as documented in the literature and laid out in this chapter, far more
strongly affect the politics of pension expansion and pension reform.

La razón por la que los políticos tienden a favorecer más a los pensionistas es porque la sociedad en general quiere que estén protegidos, por un lado, y por otro, también es posible que los políticos quieran favorecer a los mayores porque piensan que con mayores pensiones lograrán mayor parte de su voto. Si piensan eso,  las preferencias electorales de los mayores son irrelevantes, puesto que son sus preferencias percibidas, no las reales, las que condicionarán la acción del partido político en la planificación de sus propuestas. De modo que no hay evidencia de un conflicto intergeneracional real, pero sí de uno percibido, y esta percepción puede hacer que se beneficie a los mayores a costa del resto. Pero en tal caso el problema es solucionable: los políticos deberían ponerse al tanto en ciencia política y dejar de suponer que el voto de los mayores es función de las propuestas políticas en materia de pensiones.

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