Una recopilación de otras críticas a Mazzucato

No soy el único que ha criticado The Entrepreneurial State y otros trabajos de Mariana Mazzucato. Aquí recojo otras críticas que se le han hecho al libro. Primero, una lista de las mismas, luego un resumen de cada una. Se compilan TODAS las críticas, independientemente de su calidad, siempre que tengan cierta extensión. No respaldo necesariamente ninguna de estas críticas.

I am not the only one who has criticised The Entrepreneurial State and other works by Mariana Mazzucato. Here I collect other critiques that others have made of the book. First, a list of all of them, then a summary of each one. ALL critiques are compiled, independently of their quality, as long as they are lenghty enough. I do not necessarily endorse any of these critiques.

 

  1. 10 de Octubre de 2010 Blimey, here’s a turn up for the books! (Tim Worstall)
  2. 25 de Junio de 2012 Mariana Mazzucato: what the fuck is this woman talking about? (Tim Worstall)
  3. 12 de Septiembre de 2012 Does Ms. Mazzucato known absolutely fucking nothing about finance? (Tim Worstall)
  4. 16 de Enero de 2013 Professor Mazzucato, a Professor of Economics spouts nonsense (Tim Worstall)
  5. 7 de Agosto de 2013 Apparently government does all the innovation around here (Tim Worstall)
  6. 7 de Agosto de 2013 My savings, not government, funded multitouch research (Andrew Fentem)
  7. 18 de Agosto de 2013 Competition time in honour of Mariana Mazzucato (Tim Worstall)
  8. 1 de Septiembre de 2013 The Entrepreneurial State? (Mark Thoma)
  9. 24 de Septiembre de 2013 No, Mariana, there is no (State) Santa Claus driving technology (Ari Armstrong)
  10. 16 de Noviembre de 2013 The myth of Mazzucato’s Entrepreneurial State (Tim Worstall)
  11. 5 de Noviembre de 2013 The Government R&D Canard (Max Borders)
  12. 22 de Noviembre de 2013 Another point about Mazzucato’s entrepreneurial state (Tim Worstall)
  13. 13 de Diciembre de 2013 How Britain could have invented the iPhone (Andrew Orlowski)
  14. 14 de Diciembre de 2013 How hysterically funny about Mazzucato’s “Entrepreneurial State” (Tim Worstall)
  15. 5 de Diciembre de 2013 The intellectual hole  at the heart of Mariana Mazzucato’s The Entrepreneurial State (Tim Worstall)
  16. 14 de Diciembre de 2013 How the British government killed off multitouch screen technology for Apple’s iPhone (Tim Worstall)
  17. 15 de Diciembre de 2013 Dear God, Mariana Mazzucato can’t get public goods right (Tim Worstall)
  18. 17 de Diciembre de 2013 Mariana Mazzucato responds to Tim Worstall (Tim Worstall)
  19. 20 de Diciembre de 2014 Andrew Fentem: Why I went to an arts quango to fund pre-iPhone multitouch (Andrew Orloski-Andrew Fentem)
  20. 27 de Febrero de 2014 Innovation, clusters, and the role of government (Christian Ketels)
  21. 29 de Marzo de 2014 Mazzucato y el enigma del estatismo (Mauricio Ríos)
  22. 1 de Abril de 2014 Is Apple dependent on the public purse? (Thomas W)
  23. 1 de Abril de 2014 Is there an entrepreneurial state? (Thomas W)
  24. 12 de Mayo de 2014 What joy, it’s Mariana Mazzucato again (Tim Worstall)
  25. 15 de Mayo de 2014 A problem with the entrepreneurial State (Stian Westlake)
  26. 21 de Julio de 2014 Mariana Mazzucato’s extremely strange economics (Tim Worstall)
  27. 23 de Julio de 2014 What joy, it’s Mariana Mazzucato again (Tim Worstall)
  28. 29 de Julio de 2014 The “Entrepreneurial” State is anything but (Tyler Kubik)
  29. 4 de Noviembre de 2014 Mazzucato and her State-behind-the-iPhone claims (Hopper)
  30. 6 de Noviembre de 2014 Yes, of course Mariana Mazzucato is wrong, why do you ask? (Tim Worstall)
  31. 11 de Noviembre de 2014 Some thoughts on the Entrepreneurial State (Stian Westlake)
  32. 11 de Noviembre de 2014 Interrogating the entrepreneurial State (Stian Westlake)
  33. 12 de Noviembre de 2014 Mazzucato versus Worstall and Westlake (Philip Salter)
  34. 26 de Diciembre de 2014 Mariana Mazzucato, is there no beginning to her knowledge of economics
  35. 13 de Febrero de 2015 Review de The Entrepreneurial State (Terence Kealey)
  36. 23 de Abril de 2015 The state is not entrepreneurial (Alex Usher)
  37. 15 de Junio de 2015 Government spending on “Innovation”: The true cost is higher than you think (Peter G. Klein)

Resumen

  1. Mazzucato argumenta que las compañías más innovadoras y que invierten a más largo plazo son penalizadas por los bancos, que les cobran intereses más altos. Worstall replica que eso es obvio: actividades de repago más incierto conllevan tipos más altos. Siendo la función de los precios coordinar demandantes y oferentes, implementar las políticas que propone Mazzucato (incentivos para apoyar a estas empresas, subsidiando la diferencia entre los tipos que pagan las innovadores y las no-innovadoras, regular los ratings de crédito) serían descoordinadoras. Con esto, los clientes de los bancos (Cuyos fondos se invierten) estarían soportando riesgos mayores de lo que desean.
  2. Mazzucato argumenta que los ratings de crédito no reflejan su productividad. Empresas más y menos productivas tienen la misma probabilidad de recibir un mal rating. Las empresas que invierten en I+D tendrán mayor riesgo porque la innovación es incierta. Worstall, replica que el sistema funciona bien justo porque hace eso: Los ratings miden riesgo, y las que hacen más I+D tienen más riesgo. Luego dice Mazzucato que las empresas se han dedicado la última década a comprar sus propias acciones (buybacks) incluyendo en el sector farmacéutico y petrolero, donde sí parece haber oportunidades, como las renovables y nuevas medicinas. Worstall cuestiona que las empresas petroleras deban dedicar sus fondos a sectores donde no tienen ventaja comparativa, así como el plan de Mazzucato de establecer un banco industrial estatal para invertir en la economía real.
  3. Crítica similar a la anterior: Mazzucato se queja de que los bancos no aportan patrimonio (no invierten) en empresas, sino que les prestan dinero. Worstall responde que el sistema funciona así, “In the Anglo Saxon system we look to markets to provide equity. Not banks”
  4. Mazzucato critica las recompras de acciones. Worstall replica que ese es dinero que ha ido a los accionistas, que han invertido y reciben ganancias de su inversión, y quizá vuelvan a invertir, posiblemente en nuevas compañías que hagan crecer la economía. Dice Mazzucato que la creación de valor consiste en reinvertir allí donde se produzcan nuevos bienes y servicios, o producir los actuales a menos precio y con mayor calidad. Worstall replica que es cierto, pero nadie dice que la reinversión tenga que ser dentro de la misma empresa, y dado que son las compañías nuevas las que triunfan a largo plazo, sería mejor devolver el dinero a los accionistas y que reinviertan, no que se lo queden los ejecutivos actuales.
  5. Finalmente, la primera crítica del libro como tal. Resume el argumento de Mazzucato, y luego Worstall le reprocha no haberse leído a los grandes científicos del campo en el que trabaja: William Baumol. Según él, tanto el estado, el gobierno y la industria son igualmente capaces de inventar cosas nuevas. Los soviéticos pusieron el primer satélite en órbita, y fue una hazaña que se dio en un Estado con economía planificada. Pero innovación no es lo mismo que invención, dice Baumol. Innovación es el proceso por el cual la nueva tecnología se dispersa por la sociedad y ésta le encuentra nuevos usos. Y para innovación, dice Worstall, mucho mejor una economía de mercado. Worstall expone los casos que plantea Mazzucato de Google y Apple. Worstall replica que Baumol dice que el sector privado podría haber obtenido igualmente estas tecnologías, pero sólo el sector privado podría haber producido el iPhone, y recalca que ningún gobierno ha logrado hacer nada semejante a un smartphone. Dice Worstall que si bien los soviéticos pusieron un satélite en órbita, no lograron producir una lavadora, que en palabras de Ha-Joon Chang, ha reducido más la carga de trabajo de la mujer que cualquier otra invención, y ello fue posible gracias al mercado.
  6. Andrew Fentem critica la reseña de Martin Wolf en el FT. Dice ser el inventor de la tecnología multi-touch, y que ninguna de las tecnologías clave del iPhone se desarrollaron en aislamiento del Estado – dado el presupuesto académico y militar esto sería imposible- pero que afirmar que fueron financiadas por el Estado es bastante tramposo. Fentem dice que tecnología multitouch anterior al iPhone fue desarrollada por él con sus propios fondos porque el ente gubernamental británico que prometá desarrollar y comercializar trabajos tecnológicos (NESTA) no le dio la financiación que se le prometió. Según Fentem, se dedicaban más bien a la autopromoción y relaciones públicas. Fentem dice que los ejemplos que pone Mazzucato, originados en investigaciones militares algunos de ellos no son del todo válidos. Fentem ha trabajado en armas avanzadas y dice que el sector de defensa tiene problemas en mantener el ritmo de la innovación privada (Desde sistemas de imágen láser hasta comunicaciones móviles). La complejidad de la tecnología moderna está fuera del alcance del sector público, dice Fentem.
  7. Worstall resume la tesis de Mazzucato como “El Estado a veces ha inventado cosas y por tanto todo lo que haya salido de ahí le pertenece” E ironiza: Newton inventó la gravedad, así que Newton tiene una deuda con la Universidad de Cambridge. Los árbaes inventaron la destilación del alcohol, y la industria del Whiskey le pertenece a los Mullahs. Los egipcios inventaron la cerveza, y por tanto todos los impuestos sobre ella deben pagarse a Egipto. Los celtas inventaron el arado pesado y por tanto todos los granjeros deben pagar a Gales. Añaden los comentaristas: Dios creó al hombre, por tanto Mariana Mazzucato pertenece al Papa. La contabilidad de doble entrada fue inventada por un monje franciscano, por tanto todo impuesto pertenece a la iglesia.
  8. Thoma expone la idea Mazzucatiana de que el Estado tiene que obtener más ingresos de las inversiones en innovación que hace. Pero al mismo tiempo, argumenta que el éxito del Estado en financiar innovación fue precisamente porque no tenía que preocuparse de los retornos de esa inversión. Es decir, el problema con la innovación estatal es, aparentemente, que no es como la inversión privada en su orientación al retorno.
  9. El artículo enfatiza que el gobierno no es Santa Claus, que regala riqueza a la gente, sino que todo lo que da lo quita previamente. Mazzucato lo olvida, dice Armstrong. Además, Mazzucato olvida lo que no se ve: los avances tecnológicos que hubiese habido si el Estado no hubiese confiscado esos recursos a la gente. Por ejemplo, el Estado confisca billones de dólares a Apple, y la compañía podría usar ese dinero en otras innovaciones. Si se pagase un 100% de impuestos, según la lógica de Mazzucato, podría decirse que el Estado es el actor más decisivo en todo, como lo era la URSS al repartir alimentos, pues básicamente sólo lo hacía el Estado. Armstrong equipara las teorías Mazzucatianas con el comunismo, diciendo que si tuviese razón, la URSS habría tenido éxito, la escuela pública sería excelente a bajo coste, o la China continental produciría más que Hong Kong, o el Estado podría concebir, fabricar y vender iPhones mejor que Steve Jobs y Apple. Da un repaso a una lista de cosas que son fruto de la innovación privada: el automóvil (Ford), la aviación (Hermanos Wright), el desarrollo de campos petrolíferos (Rockefeller), el fracking (Mitchell). Dice que es la norma en todos los campos, salvo en el militar, aunque el sector militar depende fundamentalmente de empresas privadas. Incluso cuando sí tiene resultado (El aterrizaje en la Luna), ello tiene el coste de los recursos que la gente no puede gastarse al haberles sido confiscados.
  10. Worstall critica a Owen Jones, que cita el a Mazzucato sobre el iPhone. ¿Cuántos teléfonos los ha diseñado el Estado? Ninguno, salvo en Korea de Norte (y Venezuela, añadiría yo). Hace la distinción entre invención e innovación. La primera es pensar en nuevas ideas, como el GPS. Aquí admite Worstall que el mercado y el Estado son igualmente capaces. La segunda, la innovación, consiste en tomar invenciones y darles nuevos usos, y el mercado hace aquí lo que el Estado es incapaz de hacer.
  11. Borders discute el ejemplo de Internet como creación estatal. Admite que parte de las tecnologías de red iniciales fueron desarrolladas por el Estado, pero que otras se desarrollaron independientemente. Luego hubo que juntar las piezas y comercializar la tecnología. Fue la inversión estatal necesaria?, se pregunta Borders. Luego plantea una serie de críticas: Lo que se ve y lo que no se ve (Cuánto cuesta la inversión estatal, qué es lo que no se produce al destinarse fondos a eso), el contrafactual perdido (Qué pasaría si el Estado no hubiese entrado a subvencionar la ciencia y la tecnología), crowding out (La gente brillante y los recursos que trabajan para el Estado no están haciendo otra cosa. Por una parte hay costes de oportunidad y por otra, fuga de cerebros hacia el Estado), lag temporal (La tecnología desarrollada por el Estado puede tardar más en llegar a la gente al desarrollarse en secreto. Se pregunta si Arpanet hubiese llegado a existir antes si la gente que la creó hubiese estado en el sector privado), malas inversiones (Mazzucato dice que el Estado debe hacer cierto tipo de investigación porque ciertas innovaciones necesitan horizontes temporales más amplios. Aunque no dice por qué) y tecnología soviética (Si todo lo que viene del Estado es tan genial, por qué no ocurre que a mayor presencia del Estado en el sector no vemos más innovación. Cita a Michael Gibson “Me gustaría oir hablar de todas las spin-offs exitosas del programa especial soviético”
  12. Worstall invoca una anécdota de Frederick Sanger, a quien el Estado le negó fondos para investigar porque era evidente que tenía que estar equivocado. Para explorar todo el espacio de ideas, hacen falta múltiples fuentes de financiaciónb. Si sólo es una, sólo las que le interesen a esa organización recibirán financiación. Esto es, si se le deja la ciencia e innovación al Estado, sólo tendremos la innovación que éste desee o considere factible
  13. Relatan la historia de Fentem, ingeniero en Thorn EMI que – tras unos años de trabajar en proyectos de defensa- estaba en Cambridge y la London Business School doctorándose. Allí desarrolló software para mostrar datos de formas nuevas llamado SpaceMan. Para este software, desarrolló una interfaz pseudo-multitouch con múltiples botones en una pantalla, que siguió perfeccionando. Invirtió luego su dinero en el desarrollo de su tecnología. Luego cuentan la historia de NESTA, una organización del gobierno británico financiada con fondos extraídos de la lotería nacional con el objetivo de ayudar a individuos con talento a lograr su potencial, a convertir intenciones en productos y servicios útiles y contribuir a la apreciación de la ciencia, la tecnología y las artes. NESTA está sirigida por John Chisholm, a quien el artículo destaca como el artífice de la privatización de DERA (Una ‘DARPA’ británica) que posteriormente se convirtió en DSTL (estatal) y QinetiQ (privada y liderada por éste). El caso es que Fentem pide a Nesta recursos en 2003, le dicen que decidirán en 6 meses, pero tardan 6 años en redactar su contrato. Finalmente, le asignan un fabricante, un mentor, y 20.000 libras de financiación (más 80.000 más en un futuro). Sin embargo, según Fentem, NESTA no le daría más fondos hasta que la tecnología estuviese lista para fabricarse. Se esperaba que él completase el desarrollo con sus ahorros y las 20.000 libras. Él estaría soportando todo el riesgo y NESTA sólo invertiría más cuando tuviesen sus ganancias aseguradas. El artículo estudia algunas cosas peculiares que NESTA estuvo haciendo: financiar payasos, magos y artistas en general. Según pasaba el tiempo y NESTA no le daba más fondos, Fentem les escribía para decirles que lo hicieran, porque Sony y otras compañías habían empezado a invertir fuertemente en campos donde había desarrollado tecnologías. NESTA intentó acercar a Fentem a un potencial fabricante, que terminó quebrando antes de poder hacer nada. NESTA, por otro lado, había publicado detalles del trabajo de Fentem en su web, alertando a competidores. Fentem trató de quejarse, se lanzaron investigaciones en NESTA, trató de hablar con políticos y organismos públicos, sin éxito. Al final, Apple compra Fingerworks (la empresa de Wayne Westerman, que también se dedicaba al multitouch). Finalmente, se resume el artículo de Fentem donde éste critica a Mazzcucato, contando cómo NESTA le causó problemas a la hora de sacar adelante su tecnología.
  14. Worstall de nuevo. Cita el artículo de Orlowski y lo resume un poco.
  15. Worstall critica la definición de bien público de Mazzucato. Según ella, un bien público es “Un bien cuyos beneficios están tan extendidos que es difícil que una empresa se los apropie, y por tanto no atraen inversión privada”. Pero un bien público no es eso. Realmente es “Un bien no rival  y no excluible”. Estas dos condiciones implican la definición de Mazzucato, pero no son idénticas. Hay muchas cosas de las que es difícil extraer beneficio, y esto no significa que sean bienes públicos. Worstall concede que para investigación básica puede argumentarse que es un bien público. Pero Mazzucat pone como ejemplo el transporte, la sanidad, la investigación y la educación, cosas que -salvo la investigación – no lo son. Y va a peor: Mazzucato añade la provisión de casas a la lista de bienes públicos, lo cual es absurdo. Y luego dice Mazzucato que cuando se privatiza un bien público, pierden su naturaleza de bien público: pasa a ser posible obtener beneficios de hacer cosas como distribuir correo, circular trenes, proveer educación o alquilar casas. Se supone que en la definición de bien público, por su naturaleza, no se puede obtener beneficio de él, mientras que Mazzucato está diciendo que sí se puede. Ella confunde el significado económico de bien público con “bien público” en sentido de “bienes provistos estatalmente, o para el público”
  16. De nuevo, Worstall resumiendo el fracaso de NESTA en el trato con Fentem.
  17. Worstall recalcando qué es y qué no es un bien público: la sanidad no lo es (se puede excluir y es rival). Las vacunas tampoco, pero sí el efecto de la vacunación (inmunidad de grupo)
  18. Mazzucato respondió a Worstall. Ella argumenta que la característica clave de los bienes públicos son las externalidades positivas, y que en base a eso la sanidad, la educación, el transporte y las casas sí son bienes públicos, y que negarlo es absurdo. En el caso de las vacunas, dice que “el efecto de las vacunas” es la externalidad positiva de las vacunas, que puede por tanto caracterizarse como un bien público. La existencia de beneficios externos significa que el inversor no podrá recibir todo el retorno de su inversión, y no invertirá tanto como invertiría si los retornos fuesen completamente privados. Si la sanidad no fuese un bien público (si no generasen externalidades positivas), no nos preocuparíamos de la reaparición de la tuberculosis s partir de la gente que duerme en la calle. Si la educación no fuese un bien público, no habría tanto alboroto por los recientes resultados en PISA que apuntan a que UK no está produciendo suficientes empleados capaces para competir con China y Polonia. Que algo pueda producirse en el sector privado no significa que no sea un bien público. Mazzucato apunta a que Worstall emplea un lenguaje para escribir en Forbes, y otro, más agresivo, para escribir en su blog. Sobre Fentem, dice Mazzucato que éste estudió en una universidad pública y trabajó para una compañía (Thorn EMI) mantenida a flote por dinero público. Sobre el problema con NESTA, Mazzucato argumenta que el problema es del sector privado de reino unido, que fue adelantado por el sector público americano, con más fondos y científicos. Mazzucato finaliza su párrafo con un comentario sobre Worstall, diciendo que “Cuanto más escuchemos a gente como Worstall, que dice que el gobierno es inútil, será más difícil que las agencia estatales atraigan el talent que necesitan para apoyar misiones en varios sectores-lo que necesitó Silicon Valley. El Departamento de Energía de EEUU estaba liderado hace poco por un Físico ganador del Premio Nobel, Steven Chu. Etc. Worstall responde enfatizando que una vacuna no es lo mismo que la inmunidad de grupo, y que una externalidad positiva no es lo mismo que un bien público. Idéntico para las viviendas sociales. Como no es un bien público, no supone un problema mientras haya maneras de cubrir la externalidad asociada (Que sea el caso que todo el mundo se vacune, multas por no vacunarse,etc). Finalmente, le critica que por un lado Mazzucato se queja de que los Estados no reciban recompensas por proveer bienes públicos, pero para eso están los impuestos, dice Worstall. Si los retornos fuesen apropiables (por DARPA u otras agencias) también serían apropiables por el sector privado, y por tanto no harían falta.
  19. Entrevista Orlowski-Fentem. Nada nuevo que no se haya dicho ya.
  20. Ketels le critica a Mazzucato que no reconoce lo suficiente el papel de los emprendedores al trasladar tecnología desde un nivel conceptual hasta tener un producto comercializable.  El iPhone no surgió sólo porque el gobierno financiase cosas: hizo falta Apple y su equipo directivo para convertir esa investigación en un producto, una cadena de valor y un modelo de negocio que cree valor para sus consumidores. Arriesgaron, y muchas empresas así fallan, aunque usen los frutos de la innovación financiada estatalmente. Crearon algo nuevo: tener las piezas individuales no es suficiente para crear valor. Y no olvidemos de que en los países más innovadores, el gasto en I+D de las empresas es más del doble del estatal. Que el gobierno juegue un papel más fuerte que las empresas en la I+D le parece a Ketels como perjudicial para la innovación. Ketels aboga por la complementariedad entre Estado y empresas para innovar, y por entender bien las dinámicas a las que dan lugar las políticas públicas. La Ley Bayh-Dole facilitó la transferencia de conocimiento de universidades a empresas, pero también llevó a un cambio de un modelo de I+D empresarial a uno financiado principalmente por universidades públicas.
  21. Ríos le critica a Mazzucato que haga cherry-picking, y que hable sólo de los éxitos estatales, pero no de sus fracasos. Dice que la innovación comienza en la razón del ser humano, de la que carece el Estado, y que el éxito de Apple está en su diseño. Hablar de un Estado emprendedor no tiene sentido, pues el Estado no corre riesgos, sino que los socializa: el Estado emprendedor no puede quebrar, los empresarios sí. La innovación tiene lugar a pesar del Estado, no gracias a él.
  22. Thomas W analiza el caso del iPhone, y clarifica el papel de las inversiones de las SBIC: El Estado apoya a empresas inversoras privadas que a su vez eligen en qué empresas invertir. Apple recibió financiación privada antes, durante y después de la financiación de Continental Illinois (SBIC), por lo que es dudoso que esa inversión estatal fuese crucial. Se pregunta si esto es un Estado emprendedor, o un grupo de inversores privados que usan dinero estatal para reducir su riesgo e incrementar sus beneficios invirtiendo en Apple.
  23. Thomas W, que dice haber trabajado durante 40 años en el sector tecnológico, se queja de las afirmaciones Mazzucatianas de que las empresas simpemente cogen tecnología estatal y ya está: allí donde trabajó había ingenieros que trabajaban duro para innovar y crear nuevos productos. Si bien el Estado ha realizado contribuciones a la innovación, presentar al sector privado como tímido y parásito es un error.
  24. Worstall critica que Mazzucato quiera que el Estado se beneficie de las investigaciones que financie, porque su misión es justamente financiar aquello que no puede financiarse por culpa de problemas de bienes públicos. Si el Estado pudiese internalizar esa inversión en I+D, no existiría tal problema, y por tanto no tendría que financiarla desde el comienzo.
  25. Westlake critica una de las recomendaciones principales del libro: que el Estado comparta los beneficios de las empresas que se benefician de inversiones estatales mediante tres mecanismos: acciones doradas de IPR, un fondo nacional de innovación, préstamos e inversiones contingentes según ganancias y bancos de desarrollo. Westlake ve tres problemas: sería muy difícil de administrar, impondría costes en las empresas equivocadas y es peor que una opción que ya existe: financiar la innovación con impuestos generales.  Sobre el primer problema, es difícil imputar exactamente cuánto debería pagar una empresa por haber usado una investigación financiada estatalmente. La innovación es un proceso complejo y no lineal. Además, esta política podría llevar a menor colaboración universidad-empresa debido a los costes extra que se le impondrían a la empresa. El segundo punto, sería que estas políticas significarian tomar dinero de empresas punteras para dárselo a otras que no lo son, y eso sería negativo para la R&D. La alternativa sería tomar dinero de todas por igual, pero eso ya existe, y es el impuesto de sociedades. Por último, Westlake discute el caso de financiar innovación con impuestos. A Mazzucato no le convence porque las empresas pueden evadir impuestos. Westlake replica que el sistema impositivo sí es capaz de recaudar mucho, y que el Estado tiene experiencia en recaudar impuestos, pero no en tener muchas participaciones en millones de empresas. Westlake no está en desacuerdo con algunas de las tesis centrales de Mazzucato: Admite que el Estado es necesario para tener una sociedad innovadora.
  26. Worstall de nuevo. Critica la crítica de Mazzucato a la ‘financiarización de la economía’, diciendo que el crecimiento en el ratio de capital/PIB se debe en gran medida a un crecimiento de las pensiones, y que una tasa sobre las transacciones financieras como la que ella apoya conduciría no a más, sino a menos inversión.
  27. La economía de UK no está tan financiarizada, si se la compara con otros países avanzados, y se tiene en cuenta que pocos de ellos tienen algo comparable a la City de Londres.
  28. Kubik critica la falta de una teoría de por qué el Estado es mejor que el sistema de precios para asignar capital a inversiones. Le critica el caer en la falacia de la ventana rota: habla de lo que logra el dinero estatal, pero no de lo que se hubiese hecho en su lugar de no haber hecho nada el Estado. Menciona algunos ejemplos (Ferrocarriles de Hill, el avión de los Wright) donde el sector privado compitió con el Estado, y ganó. Los mercados son imperfectos, pero la alternativa, el Estado, suele ser peor.
  29. Critica que los microprocesadores vinieran de DARPA. Si bien DARPA influyó en el desarrollo de algunos, no en los primeros de Intel, ni de Texas Instruments. En el caso de las baterías, menciona que las primeras vinieron de Sony y que las investigaciones que llevaron a ella partieron de un investigador de Exxon en los 70.
  30. Worstall de nuevo. Critica que los semiconductores sean producto del Estado. Los 4004 de Intel no salieron de ahí, y el consorcio SEMATECH (Financiado a medias por Estado e industria) es posterior a la aparición de los microprocesadores 68000 y los primeros diseños de ARM. Critica de nuevo la incoherencia de que el Estado debe financiar la innovación al ser un bien público y al mismo tiempo, que debe beneficiarse de ello. DARPA, por ejemplo, no lo hace: simplemente se dedica a financiar. Es más fácil dar dinero a científicos que debatir con ellos sobre la propiedad de sus invenciones. Mazzucato dice que hay que hacer como DARPA y no hacer como DARPA.
  31. Westlake. Nuevamente, si bien la idea de que la acción estatal en innovación es importante, no son tan atinadas las recomendaciones de políticas a seguir, así como su marco conceptual. El primer problema es una mala definición de innovación. Mazzucato se centra demasiado en tecnología, y en las etapas tempranas de invención tecnológica. Pero olvida el papel del desarrollo (La D del I+D) en hacer que las invenciones sean útiles. Richard Jones (Un. Sheffield) afirmó que el papel de IBM en aplicar la GMR a los discos duros fue tan importante como el descubrimiento públicamente financiado de la misma. Mazzucato critica que Apple se dedique no a desarrollar, sino a integrar, y que prueba de ello es su baja ratio de R&D sobre ventas. Pero justo ese es el mérito de Apple: integrar bien tecnologías para que funcionen de forma conjunta, en una carcasa bien diseñada, y con un cuidado marketing para lograr que la gente los compre. Antes del iPhone había smartphones, que tenían acceso a las mismas tecnologías, pero no eran ni de lejos lo mismo. Las empresas llevan a cabo toda clase de inversiones en intangibles que superan con creces las inversiones en R&D: diseño, modelos e negocio, desarrollo de software y marketing. Mazzucato apenas habla de esto. Otra crítica al marco conceptual de la economista es que existe un desacople entre quién toma riesgos y quién recibe recompensas. Pero esto ignora los beneficios que reciben los consumidors en forma de mejores tecnologías, y esto no se incluye en el “risk-reward framework” de Mazzucato. Tampoco incluye los beneficios no monetarios. Google aporta 500$ por persona al año en valor, que no puede cuantificarse al ser gratis. Según Nordhaus, las empresas innovadoras apenas capturan el 2% de los retornos de sus innovaciones, yendo la mayor parte a los consumidores. Por tanto, centrarse sólo en los financieros no tiene sentido. El marco de Mazzucato también ignora los impuetos: Una empresa exitosa que crezca y avance es una futura fuente de tributos. Por tanto, es erróneo decir que el Estado toma todos los riesgos, y que los accionistas se llevan todos los beneficios. El tercer punto problemático con Mazzucato son sus recomendaciones de políticas de innovación.  La primera es la de que el Estado debe recibir parte de las ganancias de la innovación para así alinear mejor riesgos con beneficios. Mazzucato sugiere hacerlo con acciones doradas de IPR (Que el Estado reciba ganancias de su propiedad intelectual), un fondo de innovación nacional, inversiones y préstamos contingentes segín beneficios y bancos de desarrollo. Esto es problemático: presupone un vínculo claro entre propiedad intelectual y resultados empresariales. Esas políticas no son superiores a financiar innovación con impuestos (como se argumenta en el anterior post de Westlake). Sobre bancos de desarrollo, comenta que para el caso del brasileño BNDES, que goza de un ROE de 21%, debe tenerse en cuenta que el ROE es la diferencia entre el retorno de las inversiones y el interés que debe pagar el banco al lado del pasivo (a prestamistas, más el retorno implícito a accionistas). Pero aquí, la trampa está en que BNDES recibe fondos muy baratos del Estado brasileño, lo que infla su ROE. Con SITRA (Finlandia), Mazzucato argumentaba que es un ejemplo de éxito de una agencia estatal que retiene propiedad de empresas en las que invierte (Nokia). Pero Nokia se funda el mismo año que SITRA, y ésta recibe acciones de Nokia no como resultado de invertir, sino que se las dio el Estado finés como subvención. (Éste las tenía por una colaboración entre Nokia y un antiguo laboratorio militar reconvertido en empresa pública, Televa. Nokia compró posteriormente este laboratorio). Otros ejemplos de agencias que retengan parte del beneficio, como la Office of the Chief Scientist en Israel sólo retiene la cantidad original del préstamo, más intereses. TEKES (Finlandia), hace préstamos para desarrollo tecnológico, pero el repago es sólo por el valor inicial del préstamo. Yozma (Israel) es un programa de inversión estatal a través de fondos de capital riesgo, pero las empresas tienen la posibilidad de excluir al Estado pagando una pequeña cuota. En Singapur, el Early Stage Venture Fund funciona de manera similar. Cuando el Estado alienta la innovación lo hace de formas curiosas, oblicuas y confusas. Westlake cita algunos de estos ejemplos, rozando la serendipia. Sobre el gasto militar, Westlake dice que hay que ser precavido: El Estado también financió los reactores de agua presurizada, y la flota de submarinos de la Armada de EEUU fue un comprador paciente y exigente, pero eso no logró popularizar esta tecnología. Ídem con la Fuerza Aérea y maquinaria de CNC, y la guerra contra el Cáncer de Nixon. Finalmente, comenta que las invenciones financiadas por el Estados no las hacen agencias únicas, sino múltiples, y que no tienen que ver necesariamente una con otra: no hay una visión única detrás.
  32. Similar al articulo anterior
  33. Salter resume lo ya dicho por Worstall y Westlake.
  34. Worstall: No tiene sentido decir que los emprendedores se apropian de investigaciones estatales, pues apenas reciben un 3% del valor que crean esas innovaciones. El resto termina en manos de los consumidores. Aunque los innovadores se hagan ricos, si a cambio hacen que los consumidores estén mucho mejor, no hay nada de qué quejarse.
  35. Kealey hace el argumento del crowding out, y señala que hace una década Walter Park, la OECD y él mimo, informaron independientemente que la inversión estatal expulsa la privada. En el pasado, el ecosistema innovador en EEUU funcionó muy bien, dando al mundo a los Wright, a Edison y a Tesla. La introducción de inversión pública en el proceso de innovación no ha mejorado la TFP, simplemente ha expulsado la inversión privada. Mazzucato rechaza este argumento porque ella define crowding out como “que el Estado use ahorros que se hubiesen podido usar en el sector privado para sus propios planes de inversión”. Pero esto es simplista, y por tanto ella puede afirmar que el efecto free riding (de las empresas sobre el Estado) no es crowding out. Pero eso es lo que es, como afirman David, Hall y Toole en “Is public R&D a complement or substitute for private R&D A review of the econometric evidence”. Mazzucato odia a los venture capitalists, pero existen por culpa de los Mazzucatos del mundo: la investigación pertenece al mundo de la industria, pero los gobiernos han sido persuadidos de que pertenece a donde no lo hace: a las universidades, que no tienen la capacidad de financiación o manufactura. Por culpa de eso, el mercado ha tenido que generar un sector dedicado a trasladar investigaciones desde universidades hasta  convertirlas en productos. A Mazzucato tampoco le gusta el cortoplacismo de la industria, pero recuerda que en el pasado, el Estado no financiaba investigaciones a largo plazo, y las empresas sí lo hacían, y ahora que el Estado sí lo hace, las empresas ya no necesitan hacerlo. Mazzucato propugna políticas que nos llevarían todavía más hacia la situación que critica. Mazzucato tampoco considera costes de oportunidad, sólo alaba la labor del Estado. La indiferencia ante el cálculo de coste-beneficio para ella es una virtud, no un defecto, del Estado. Kealey menciona que desde Smith sabemos que la ciencia no es un bien público y que por tanto no necesita apoyo estatal.
  36. Usher critica que Mazzucato salte de ‘el Estado financia investigaciones arriesgadas’ a ‘el Estado toma riesgos’. Pero no: Los Estados no tienen el riesgo de irse a pique si fallan, pues pueden financiarse con impuestos. Lo que hacen es reducir la incertidumbre para otros al financiar investigación básica, cosa que una empresa privada tiene pocos incentivos a hacer, por la dificultad de capturar las rentas resultantes. Otro problema es que muchos ejemplos que pone son americanos, y en gran medida fruto de DARPA, y no está claro que ese ejemplo concleto sea replicable en otros países con menos infraestructura de defensa, menores niveles de capital humano, y menores cantidades de talento emprendedor. Sobre las recomendaciones políticas, apunta las mismas que Westlake. El libro está bien en tanto recuerda el papel de la investigación pública para la innovación, pero sus recomendaciones políticas no son tan buenas.
  37. Klein resume los argumentos de Mazzucato: los agentes privados son cortoplacistas, y sólo el Estado puede hacer las  inversiones a largo plazo y de alto riesgo necesarias para el progreso tecnológico. Incluso economistas favorables al libre mercado conceden que hay un papel para el Estado en el ámbito de la innovación, al ser un bien publico. Problemas que le ve: Confundir innovación tecnológica (interesa a los ingenieros) e innovación económica (interesa a los consumidores). Confunde beneficio neto y bruto (Cuando el gobierno hace X, hay más de X, pero a qué coste? Es más valioso ese X extra que el Y que pudiésemos haber tenido?). Confunde efectos de tratamiento y selección: El Estado típicamente financia proyectos científicos que se hubiesen llevado a cabo de todas formas, de modo que uno de los grandes beneficios del Estado es elevar los salarios de los trabajadores en ciencia y tecnología. Siguiente, los programas estatales de inversión científica han tendido a ser ineficientes, inefectivos y potencialmente perjudiciales según Keeley, al que ya vimos.  Sobre guerra e innovación, Klein dice que la idea de que las guerras mundiales nos dieron la penicilina producida en masa, el nylon, los sprays, la energía atómica, motores a reacción y las computadoras electrónicas, técnicas de gestión empresarial, ingeniería de organización y demás es confusa. Tras la Segunda Guerra Mundial, la investigación científica se reconfiguró para pasar a predominar grandes laboratorios estatales a partir de pequeños laboratorios académicos. Estos laboratorios se dedicaron a producir tecnologías demandadas por el gobierno, y atrajeron a numerosos científicos. Esto ciertamente hizo avanzar -no tanto descubrir- innovaciones, pero ¿Es este modelo de innovación beneficioso? ¿Hay un lado positivo de la guerra? No: El Estado fue ineficiente, eligió malas tecnologías que expulsaron a otras privadas, y dieron lugar a una inercia en la investigación que la llevó en direcciones que el sector privado nunca hubiese perseguido. Klein ve problemática la idea de pasar de “el Estado invierte en cosas en las que nadie invertiría” a “el Estado debería invertir en aquellas cosas en las que nadie invertiría”. Cita a Forman sobre la tesis de que esta intervención estatal en el proceso científico lo ha distorsionado, y a Melman y Hounshell sobre que ha causado crowding out en el sector privado. La realidad es más complicada que los mitos que propugna Mazzucato. Sólo podemos especular sobre qué se habría hecho en lugar de lo que se hizo (con fondos invertidos por el Estado) y de igual manera, aún podemos ver y maravillarnos ante las Pirámides y la innovación que se invirtió en su construcción, olvidando lo que Egipto hubiese podido tener si hubiese dedicado esa labor a otros menesteres.
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