Diez puntos sobre el vacío intelectual de la derecha, y el futuro del debate público

El vacío intelectual de la derecha tiene su explicación, creo, en lo siguiente:
1) No hay, de entrada, intelectuales o filósofos que defiendan su conservadurismo social.

2) Los defensores del liberalismo económico y social (liberales) son repelidos por el conservadurismo social
y en general, porque el partido no es filosóficamente liberal (Defender el liberalismo por razones liberales). Sus valores económicos son los mismos que pueda tener el PSOE (A sus acciones me remito), si acaso pueda usar puntualmente políticas diferentes.

3) La izquierda tiene más tolerancia con los partidos de izquierda que los liberales con partidos presuntamente liberales en lo económico, o incluso puramente liberales. (Si esta afirmación parece chocante dada la fragmentación de la izquierda, sólo quiero notar que desde mi marco de análisis, la derecha tiene aún más tolerancia con los suyos, y el liberalismo no es derecha). Socialismo es Libertad surge para corregir los errores dentro del PSOE, por ejemplo, en vez de dar lugar a otro partido nuevo. Posiblemente, porque esencialmente la izquierda racional está de acuerdo con los valores de fondo del partido, queriendo reenfocar los medios a emplear para conseguirlos.

4) Esta coincidencia de valores está ausente entre los liberales y el PP. Eso le hace perder sentido a la entrada de liberales al mismo, siendo más fácil la creación de un partido nuevo.

5) Con el tiempo, y como le pasa el Partido Republicano en EEUU, el conservadurismo social será progresivamente insostenible. Apelaciones a la religión, la tradición, etc.. se irán viendo como no aptas para su uso en el debate público. El PP se enfrentará al dilema actual de los republicanos: O preserva la pata liberal del partido, desechando el conservadurismo, o se extinguirá.

6) Aun con todo, esto quizá no sea suficiente para atraer intelectuales liberales para arropar al partido. La sombre de lo que históricamente es el PP es larga.

(Lo anterior debe entenderse de forma genérica. Hay gente que se sale del PSOE porque no le gusta algún medio, y hay liberales metidos en el PP que piensan que pueden cambiarlo desde dentro.)

7) El intelectual liberal está más desconectado de los valores del votante medio que el intelectual de izquierdas. La posibilidad de plasmar las ideas en política es ínfima, por lo que la persecución de medios políticos para el cambio hacia el liberalismo no se ve como camino. Es racional una aproximación de ‘batalla de las ideas’, sostenida en el tiempo, dedicada a hacer calar ideas liberales en la sociedad, hasta que tengan cierta masa crítica y puedan ser recogidas por un partido. Esto también explica o podría explicar por qué el intelectual de izquierdas se preocupa por policy (políticas concretas, estudiar medios) que por aspectos filosóficos de su ideología: no tiene que convencer a la sociedad de que sus valores son los que hay que perseguir porque eso ya está en gran medida hecho, y cuando no, puede atacar fácilmente en el plano social, donde no hay intelectuales que opongan resistencia.

8) En última instancia, tomando una perspectiva amplia, el propio concepto de derecha de patria, tradición, reyes y dioses no es filosóficamente sostenible, mientras que lo que ha venido defendiendo históricamente la izquierda sí lo es, o al menos cierta variante de la misma, corregida de sesgos y extravaganzas sí lo es. La izquierda tiene a su Rawls, a su Dworkins, a su Nagel and so on. La derecha apenas puede hacer bandera de cierta humildad epistémica burkeana que al final resulta siendo miedo al cambio, en particular cuando se la contrasta con estudios y evidencia empírica de los que hace gala la izquierda más racional. Corrección filosófica no equivale a veracidad. Tan solo denota la existencia de argumentos buenos o interesantes a favor de algo. Es ésta la causa de fondo, creo, de la desaparición de la derecha del plano intelectual y, en el futuro (predigo) del social.

9) Lo cual significaría, predigo nuevamente, que el plano de debate se situará entre izquierda y liberalismo. Si hoy se habla de qué política es la mejor para hacer X, en este nuevo debate se pasaría a hablar más sobre la legitimidad de tener políticas como tales, para X arbitrarios, lo que significa un cambio desde el debate de las reglas de juego hasta el debate de a qué juego jugar. La dicotomía libertad e igualdad volverá a estar sobre la mesa.

10) Lo anterior resulta interesante si llega a ocurrir, en tanto supone una rotura con lo que se viene haciendo en política desde la victoria histórica del progresismo sobre el liberalismo en el s. XIX y comienzos del s. XX. Además, sería un momento curioso de la Historia en el que lo que hoy llamamos izquierda pase a ser un tipo de conservadurismo, ocupando el liberalismo ese papel de oposición al establishment. Si esto ocurre, la izquierda empezaría a usar argumentos típicamente usados por conservadores pasdos y presentes en sus argumentaciones, mientras que posiblemente el liberalismo hiciese gala de una retórica más izquierdista, basada en argumentos morales en lugar de económicos. Pensemos en el pasado, cuando la derecha usaba el crecimiento económico y la búsqueda de la eficencia en el mercado como manto, mientras que la izquierda criticaba el excesivo énfasis en eso, y propugnaba perseguir otros fines (igualdad, reducción de la pobreza nacional, típicamente) aún a costa de pérdidas de eficiencia. En el futuro tendríamos una izquierda que defienda la eficiencia económica y la igualdad como valores primordiales, frente al liberalismo, que supeditaría en cualquier caso las anteriores a la libertad.

Veremos qué ocurre en este hipotético futuro sin derechas.

 

En parte, hace unos años un tal Michael Lind dijo algo similar. Cada vez lo veo más plausible.

 

EDIT: A qué me refiero con la victoria del progresismo sobre el liberalismo? -> cosas como esta

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3 Responses to Diez puntos sobre el vacío intelectual de la derecha, y el futuro del debate público

  1. Enrigsa says:

    En mi opinión, la escasez de intelectuales en los partidos conservadores se debe a que el votante conservador es pragmático, desprecia las grandes ideas y los intelectuales. La izquierda suele centrar su marca en su ética, en la pureza de sus valores, sus intelectuales, etc. Lo importante son las intenciones y la utopía. Los partidos conservadores son más bien pragmáticos, se justifican en los resultados, no en si participa o no mucha gente, o si sus intenciones son magníficas. Como se justifica en los resultados tienen más flexibilidad, si es necesario un ajuste presupuestario se hace y se justifica en los resultados. Un partido de izquierda tiene un problema enorme cuando gobierna contra las intenciones de su ideología, aunque sea lo que hay que hacer, lo castigan. Es una ideología frágil, de hecho, los partidos socialistas en Europa cada vez pierden más terreno. Sus premisas son imposibles y van contra el pragmatismo que si puede usar un partido conservador o no de izquierdas. El votante conservador ,y cada vez son más, no espera que la política sea la que solucione todos los problemas, con que le dejen en paz y funcionen más o menos las cosas le es suficiente. Para eso no es que no hagan falta los intelectuales, es que sobran.

    En definitiva, es mucho más robusto y sólido ser pragmático que ser idealista o utópico, en lo primero sobran los intelectuales, en lo segundo hacen falta.

    Un saludo.

    • Artir says:

      Eso es cierto, si entendemos conservador como neocon http://www.cato-unbound.org/issues/march-2011/rise-fall-neoconservatism (Especialmente el lead essay)

      Pero el votante de derechas medio no es eso. Hablo de gente que es antiinmigrantes, católica, muy patriota, que odia visceralmente todo lo que se parezca a la izquierda y que votan a lo de siempre (el PP), pero que también están a favor de un Estado grande y protector. Y esa tipología de personas son sesgos cognitivos andantes. Incluso teniendo en cuenta el sesgo de la psicología social hacia la izquierda, este resultado es bastante robusto. Si pudiesen articular sus posiciones políticas filosóficamente, tendríamos intelectuales de derechas, pero tal cosa o no es del todo posible, o es muy difícil, o cuando ocurre, resulta ser algún tipo de fascismo (Que resulta hoy día una rareza, por suerte).

      El intelectual es importante, básicamente porque produce ideas e ideales, y una sociedad sin utopías es una sociedad muerta. Para reducir el crimen, o para mejorar X cosa, hay que soñar con una sociedad sin crímenes o donde X sea mejor. Nunca tendremos una sociedad sin crímenes, ni una con un X perfecto, pero si los reconocemos como deseables, empezaremos a acercarnos hacia esas ideas. El intelectual trata de hacer que algo sea visto como digno de ser perseguido, dejando los medios a otros.

      Rechazar unas ideas por utópicas no matan unas ideas. ¿Cuánta gente sigue diciendo que el comunismo es bueno en teoría, o que si fuésemos perfectos tendríamos que ser comunistas? La partida contra el comunismo (o la izquierda, o la igualdad) se pierde desde el momento en que se concede eso, para responder con un “Ya, pero es imposible”. Un igualitarista sabe que la igualdad es imposible, pero la sigue persiguiendo. Criticar una utopñia no mata una idea, sino que hace buscar formas de acercarse todo lo que sea posible. No tendremos comunismo, pero sí una izquierda ilustrada (pensemos en, por ejemplo, Politikon), a Piketty y la igualdad y desigualdad sobre el debate político 24/7.

      La izquierda chillona (los decrecentistas, anticiencia, hasta cierto punto tradicionalista, ruralista, etc…) es la que veo que también va a desaparecer, y será reemplazada por esa izquierda ilustrada, robusta o racional de la que hablaba. Una izquierda que sigue queriendo cosas de izquierda, pero que usa los mejores medios disponibles empíricamente para conseguirlos.
      Ciertamente es una mejora a aplaudir. En Dinamarca no se vive mal. Pero no será una sociedad del todo buena, en términos liberales.

      Sobre el votante conservador, podría reconvertirse en un Teapartier estilo los EEUU profundas de ‘mis cosas, y no me las toquéis’, y eso unido a una élite libertaria podría disputarle al votante de izquierdas medio (chillón-ish) y a sus élites racionales la hegemonía ideológica.

      La izquierda consiguió esa supremacía a base de ideas y valores, y creo que la única forma de cambiar la situación es disputarle eso. Si no se hace, poco diferencia al liberal de la izquierda racional. Mismos valores, casi los mismos medios.

  2. Pingback: Are conservatives less intelligent? | Nintil

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