Cálculo económico, una corrección

En otros artículos he hablado del cálculo económico. Aquí, por ejemplo, definía cálculo económico como

la distribución de recursos escasos entre usos mutuamente excluyentes

Esta definición de cálculo económico me permitía decir que Robinson Crusoe hace cálculo económico sin precios, y una empresa lo hace con ellos.

Para la URSS, me veía obligado a admitir que sí era capaz de calcular, pero que lo hacía mal

Aquí tenemos propiedad privada sin precios de mercado ni cálculo económico racional salvo que uno quiera aceptar el cálculo económico de la URSS como racional.

Dándole una segunda pensada (tras un debate sobre el tema), he cambiado de opinión. El proceso de cambio de opinión parte de considerar la siguiente pregunta

¿Decidir la asignación de todos los recursos de la Tierra echándolo todo a cara o cruz es llevar a cabo un proceso de cálculo económico?

Inicialmente, por mi definición, decía que sí, que eso era cálculo: un input de bienes y un output de asignaciones, sin importar qué hay entre medias. Puse como ejemplo más razonable, en réplica, al de un planificador de una empresa que quiere instalar una nueva fábrica en A o en B y que tiene información sobre ambos emplazamientos y que realmente ninguno es obviamente superior al otro, y entonces decide echarlo a cara o cruz. Eso, dije, sería un proceso de cálculo donde se echa a cara o cruz una decisión económica.

Pero supongamos ahora que yo quiero repartir un conjunto de bienes entre un conjunto de personas de forma que se queden relativamente satisfechas. Sé que si pregunto a cada una sus preferencias podré llevar a cabo una mejor decisión que si se los entrego al azar. Es más, supongamos que el número de personas es tan grande que el paquete de bienes que le tocará a cada uno sé que no va a casar particularmente bien con sus preferencias. Aún así, decido repartirlos al azar. En ese caso el tirar la moneda no ha supuesto un cálculo económico. Entonces me planteé qué significaba calcular exactamente.

Pensemos en calcular si una estructura aguantará unas cargas que tenga aplicadas o no. Para ello, planteamos un modelo con ciertas simplificaciones, resolvemos y llegamos a la solución final. No hemos simulado los materiales a escala atómica, ni hemos tenido en cuenta que los mismos no son totalmente isótropos, o hemos despreciado términos en algunas expresiones por ser muy pequeños, pero al final tendríamos una estimación aceptable de lo que va a ser la realidad. (Un buen ingeniero sabe la solución antes de calcularla, por supuesto).

Pero ¿Qué ocurre si cojo y digo a ojo que las fuerzas van a ser todas pi partido por tres porque así me lo dice una corazonada? En ese caso, o una de dos: O sé que mis corazonadas tienden a ser válidas (Y entonces habré hecho un proceso subconsciente de cálculo) o sé que no lo son, o que para este caso concreto no lo es, y que es un mero pensamiento espurio. Con esto, pareciera ser que la razonabilidad del proceso influye a la hora de llamarlo cálculo o no: Si ex-ante sé que no va a dar buen resultado, no estoy calculando, no estoy empleando suficientes medios. Estoy simplemente dando una solución al problema. Solución que no está calculada y que puede o no ser correcta. En sistemas particularmente complejos es difícil que lo sea.

Ahora, ¿Qué ocurre si veo a alguien asignando recursos con un proceso que yo creo que es malo y el otro cree que es adecuado? Ahí, si he estudiado la teoría y la evidencia relevantes, estaré justificado en pensar que no está calculando, que sólo está intentando calcular, o que lo que realmente está haciendo es asignar mal los recursos, según sus propios criterios.

Con la URSS y en general los sistemas de planificación central a gran escala podemos decir entonces que asignaban recursos, pero que no calculaban, pues sabemos los resultados que tuvieron, medidos desde el punto de vista de la satisfacción de las demandas de la población.

La gracia del mercado libre estaría justamente en que teniendo todos nuestros juicios sobre el cálculo razonable, podemos apostar por ellos. Si nuestro proceso de cálculo tiende a dar resultados consistentes, habrá beneficio. Si no, no. Una empresa que toma decisiones echándolo todo a cara o cruz no calcula, y quiebra. Una empresa demasiado grande sufrirá el mismo problema que la URSS, no calculará y o bien quebrará o bien será sobrepasada por rivales más eficientes.

De modo que

Asignación de recursos: Proceso por el cual se asigna un conjunto de medio a la satisfacción de un conjunto de fines

Cálculo económico(1): Proceso de asignación de recursos llevado a cabo de forma razonablemente eficiente

Cálculo económico(2): Similar a la anterior, con la especificación de que el conjunto de fines es de la la población cuyos fines quieren satisfacerse

Cuando se habla de que la URSS no pueda calcular o de la imposibilidad del (cálculo económico en el) socialismo nos referiremos a la segunda acepción de cálculo económico. Si analizamos la URSS desde el punto de vista de lograr los fines de sus gobernantes (Entre otros, progreso militar) estaríamos en la primera acepción. Ahí quizá debamos hablar de cálculo económico poco eficiente o directamente de que tampoco ahí había cálculo, pero para eso tendríamos que comparar la fabricación armamentística centralizada vs la fabricación armamentística descentralizada, o el modelo URSS vs el complejo industrial-militar americano.

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