Cálculo económico: propiedad privada y socialismo de mercado

Navegando por los internets me encuentro con un artículo publicado hace apenas una semana titulado Economic calculation: private property or several control? , cuyo autor es Andy Denis, de la City University London. El resumen del artículo viene a decir que el argumento austríaco sobre la imposibilidad del socialismo no se sostiene, y que por tanto el socialismo podría llegar a ser posible. Concretamente, el argumento contra el que dispara es que la propiedad privada es necesaria para el cálculo económico, sugiriendo que realmente lo importante no es propiedad sino control y no privada sino múltiple. Una economía socialista con control múltiple de sus factores productivos, afirma Denis, no se ve afectada por los argumentos de imposibilidad del socialismo. Primero resumiré qué dice Denis en cada sección de su artículo y luego procederé a criticar y comentar donde vea necesario. Concretamente resumiré las ideas relevantes para el debate, y no detalles históricos que podrían tener su interés. Si al lector le da pereza leerse la Exposición puede pasar al apartado ‘Condensación’, ahí se resume este resumen nuevamente, con pérdida de algunos matices.

Exposición

Introducción

The paper suggests that the Austrian writers make a fundamental error when they make economic calculation depend upon private ownership. Instead of centring their argument on private property they should have considered (a) several rather than private property, and (b) control rather than ownership or property. Once one makes this replacement, the claim that socialism is impossible evaporates. This is not to say that socialism necessarily therefore is possible, merely that this particular case for its impossibility fails.

El argumento central del artículo: no es que el socialismo sea posible, sino que no está demostrado que sea imposible, ya que las condiciones para el cálculo económico (control múltiple, no propiedad privada) son compatibles con la propiedad pública de los medios de producción.

The Socialist Calculation Debate

Se distingue entre demostrar un argumento de imposibilidad (como podría ser demostrar que no puedes dibujar un círculo cuadrado) y señalar una dificultad tan grande a la hora de resolver un problema que en la práctica es razonable suponer que el socialismo sea impracticable. Si el socialismo es imposible, no tiene sentido debatir cómo implementarlo, pero si simplemente es difícil, entonces podrá explorarse por qué es difícil y si es posible superar esas dificultades. Primero examina qué dijo Hayek y algunos autores le atribuyen un argumento de imposibilidad (una mente no puede reunir toda la información de una sociedad para planificarla). El propio Hayek, no obstante, hace un argumento del segundo tipo: que el socialismo no es en principio imposible, sino que es tan difícil que es improbable que se logre hacer funcionar. Por otra parte, Mises dijo explícitamente que es imposible la actividad económica racional en una comunidad socialista, pero Hayek le matiza, diciendo que esa imposibilidad no se refiere a que exista una imposibilidad lógica, sino que la imposibilidad se refiere a que no es compatible siquiera con el mantenimiento de la población de los países más densamente poblados del mundo. Denis asume por tanto que el argumento es el segundo y más sensato: que la imposibilidad se refiere a que será tan ineficiente que llevará a una sociedad depauperada.

The Austrian case: private property as precondition for economic calculation

El argumento austriaco sobre la necesidad de la propiedad privada para el cálculo económica, según Boettke es

  1. Sin propiedad privada en los medios de producción, no hay mercado de medios de producción
  2. Sin un mercado para medios de producción, no habrá precios monetarios para los medios de producción.
  3. Sin precios monetarios que reflejen la escasez relativa de bienes de capital, los agentes que tomen decisiones serán incapaces de calcular racionalmente los diferentes usos alternativos de los bienes de capital

Denis está de acuerdo con el punto 3, si no hay precios no hay cálculo, y también está de acuerdo con que en principio sin mercados es difícil establecer precios que recojan la información necesaria, aunque dice que este punto lo matizaría más, abriendo la puerta a establecer precios razonables sin mercados, aunque esto no lo trata aquí. Denis expresa su desacuerdo con el primer punto, que sin propiedad no puedas tener precios. Antes de seguir, expone qué son los precios y cómo funciona el cálculo económico razonablemente bien:

When an individual makes a transaction they receive information impounded in the price they face,  and transmit information which is used in updating the price. The potential purchaser compares the  utility he believes he will obtain from consuming the good with the utility he might gain in the next best alternative use of the fraction of his wealth represented by the price. […] It allows comparability between qualitatively incommensurable use-values. But it has done more than this. The purchaser has communicated to the market the value to himself of the marginal unit of the good, in terms of the opportunity cost he is prepared to incur in order to obtain it, denominated in money units. The same story applies on the supply side. Calculation, that is the comparison of the estimated cost and the forecast benefit of marginal units, ensures that each agent gains an optimal bundle of goods, and that an optimal bundle of goods is produced for society as a whole. The story is a familiar one to economists. Without the discipline of monetary prices, we would have no guide to the appropriate allocations of effort and resources. The Austrian standpoint is not to say that this optimal position is normally or even ever attained, but that the existence of prices underpins a continual error correction mechanism, such that agents are learning from their past experiences where they should expand and contract activities, continually adjusting prices and quantities in the direction of increasing efficiency.

A continuación dice que toda decisión económica tiene incertidumbre, y que la de los emprendedores es doble, en sus palabras

The entrepreneur’s decisions are doubly  speculative since he is speculating on what the consumer will speculate on. To appraise the benefits  of the investment he has to impute or ascribe benefits to the future, hoped-for consumers.

Y otros comentarios varios sobre cómo funciona el mercado de capitales: ganancias y pérdidas, competición y reemplazo de unos agentes económicos por otros según cómo atiendan a las necesidades de otros agentes. Pero entonces por qué dice Denis que no hace falta propiedad privada para tener precios. Primero expone qué razones dan los austríacos (Boettke, concretamente) para que esto sea cierto. Boettke explica que los derechos de propiedad protegidos por lee proveen:

  1. Estabilidad jurídica que favorezca la inversión
  2. Una motivación para la toma de decisiones razonables por parte de los propietarios
  3. Un marco que permita la experimentación social, que permite a su vez el progreso y
  4. La base para el cálculo económico, al expandir el contexto dentro del cual las señales de los precios, las ganancias y las pérdidas, pueden guiar razonablemente el uso de los recursos
  1. Señala Denis que ciertamente es necesaria la estabilidad jurídica para un cálculo económico racional, por tanto los derechos de propiedad son esenciales. Pero ¿Por qué deben ser privada esa propiedad?
  2. También es cierto que los que controlen los medios de producción deben tomar decisiones razonables según los deseos de sus propietarios, pero no encuentra un argumento por el que la propiedad pública lleve a una toma de decisiones irresponsable por parte de la población. A fin de cuentas, la población elige a su gobierno, y la democracia es el peor sistema de gobierno, excepto por todos los demás
  3. No ve un argumento por el que la propiedad pública provea un marco para esa experimentación
  4. Implícitamente el punto de Boettke vendría a ser que la propiedad pública impide el uso de esas señales, pero eso sería cometer una falacia lógica: tratar de probar que el cálculo económico requiere de propiedad privada asumiendo que el cálculo económico requiere de propiedad privada, que es lo que quiere demostrarse.

Private versus several property, and ownership versus control

Denis no encuentra un argumento que defienda que la propiedad privada sea requisito para el cálculo económico, así que analiza otro, el Hayekiano de la propiedad múltiple. Propiedad múltiple significa precisamente eso, que la propiedad de los medios de producción recae sobre múltiples agentes, en lugar de sobre uno que los monopolice todos. Denis afirma que si es posible tener propiedad múltiple pública entonces puede resolverse el problema del cálculo económico. ¿Es posible esto? Se trata ahora la cuestión de distinguir propiedad de control, notando que una cosa es tomar decisiones empresariales, cosa que hacen los directores y gestores de empresas, ONGs o departamentos de gobierno y otra es ser propietario de los factores sobre os que se decide, papel de los accionistas en el caso de empresas o clubes, o de la ciudadanía en el caso de propiedad pública. Cita a Boettke, que derechos de propiedad se refieren al control efectivo del uso de los recursos (de facto), que no tiene por qué ser consistente con el concepto legal de propiedad (de jure). Tiene sentido: en términos económicos, un ladrón que roba un cuadro es propietario en términos económicos del cuadro, pero no es su legítimo propietario ni ética ni jurídicamente. De cara a analizar el funcionamiento económico de una sociedad serían irrelevantes los derechos de propiedad de jure. Los importantes son los de facto. Pero él quiere hacer otra distinción: en un sistema con división propiedad-control, los gestores toman las decisiones y hay un problema de agente-principal donde los gestores tienen un mayor peso en la asignación de recursos. Dice algo bastante extraño que no termino de entender:

The difference is this: in a system with an ownership-control division, the managers make the decisions and there is a principal-agent problem: those decisions are not optimal for the owners, but give undue weight to the managers. When the latter have driven this to the  point that they have de facto ownership, then the de jure owners have been or are in process of  being expropriated, and it only remains to re-write the property rights to match the new reality: the  servant has become the master.

Aparentemente, sigue, el quid de la cuestión es que Boettke, los austríacos y los neoclásicos no se han dado cuenta de que propiedad significa “control de facto sobre los recursos”. Sigue una exposición de Hayek y Mises donde definen qué es socialismo de mercado: en el socialismo de mercado habría empresas con gestores igual que hoy, solo que serían propiedad estatal. ¿Pero esto funcionaría? Mises afirma que la diferencia está en que los accionistas arriesgan su propia propiedad y que el mercado premiará a aquellos accionistas que inviertan bien. Pero Mises, sigue Denis, es confuso aquí y no sigue por esa línea de argumentación, sino que se va por otros lares. Aún así, sigue exponiendo a Mises: lo importante no son los gestores de las empresas, sino los capitalistas que distribuyen capital a unos sectores u otros comprando y vendiendo acciones, haciendo y cobrando préstamos, operando con depósitos o especulando con cualquier tipo de mercancía. Responde Denis que esto lo hace a fin de cuentas el personal de los bancos y grandes corporaciones financieras. La cuestión a resolver sería si podrían ser empleados igual de bien en instituciones estatales en vez de en privadas. Sigue con Mises: Podría asumirse que podemos tener un grupo de gente que haga lo que hacen los capitalistas en condiciones capitalistas, salvo que el producto de su acción le pertenezca a la comunidad, pero los capitalistas cumplen su función porque tienen el incentivo de preservar su propiedad y lograr ganancias que incrementen, o al menos les permitan vivir de , su capital.

A number of comments are in order here. Firstly, it is not for Mises to decide on socialists’ behalf what the latter may or may not ‘seriously propose’ or dispute. Either these activities are indeedfunctions, and then they must be fulfilled under socialism as much as under capitalism, or they are not, and the functionless, parasitic excrescences of financial capital can be allowed to wither away. The second point is that, of course, the owners of the capital in question, the population as a whole, acting through their democratic political processes, will be face exactly the incentive that Mises mentions, to preserve and augment their property, and to balance that goal with living well. And so they will have every incentive to select and invigilate administrators who will serve these interests – just as today the owners of capital do.

Comentarios sobre si el sector financiero es una excrecencia o no aparte, el punto aquí es que en vez de capitalistas tienes a la población, que también arriesga su propiedad y que quiere hacerlo para vivir bien, y para ello tienen todos los incentivos del mundo para elegir administradores que sirvan a sus intereses, igual que los capitalistas de hoy. Hayek responde finalmente al por qué el sistema de propiedad estatal, pero control múltiple no podría funcionar: la autoridad central no sería simplemente un super-banco que prestaría fondos al mayor postor. Prestaría a gente que no tiene propiedad propia. Por tanto correría con todos los riesgos. Tendría derechos de propiedad sobre todos los recursos reales. Sigue con otra cita de Hayek, donde dice que el futuro es incierto y las inversiones también, y que aún tratando de maximizar beneficios, no existen formas objetivas de medir el riesgo, y la autoridad central no tendría tampoco forma de hacerlo y juzgar a quién asignar capital, salvo acaso el éxito pasado del emprendedor. Dice Denis que Hayek olvida de lo que hablaba, de medios de producción públicos pero múltiplemente controlados pro diversos gestores, es decir, que también habría múltiples bancos.

Is there anything left?

Aparentemente el socialismo expuesto anteriormente supone la abolición de lo que es el socialismo dentro del socialismo (Al igual que la empresa, según Marx, es la abolición del capitalismo dentro del capitalismo, cosa que vendría luego a decir Coase: isla de planificación dentro de un mar de anarquía productiva). Pero no, dice Denis, es posible que el Estado sea propietario de todos los medios de producción y que los gestores de las empresas individuales tengan la labor de maximizar beneficios guiados por precios que se toman como paramétricos. La labor del gobierno sería planear, es decir, elegir los precios correctos. Dice Denis que casi nadie piensa que los precios en una economía capitalista sean los correctos, los necesarios para justar los intereses individuales y sociales. Nadie en el capitalismo tiene la labor de ajustar los precios, sólo de buscar su propio beneficio: los precios surgen como conscuencias no intencionadas de la actividad egoísta de los agentes, y no hay razón para pensar que las consecuencias sean benignas. Nadie decide sobre los precios o el sistema de precios a través de otros precios, no se compran y venden, no podemos elegir los precios que queremos votando con nuestro dinero. En socialismo, la elección de los precios apropiados sería una función pública. Es posible elegir precios arbitrarios para cualquier mercado con impuestos y subsidios Pigouvianos. Si hay externalidades, se le cobran impuestos, si hay pobreza se les subsidia con cierta renta, si hay desigualdad se cobra un impuesto progresivo y así. La población decidirá cuánto asignar a cada ciudadano, cuánto a cada proyecto empresarial, etc. No ve un argumento austríaco que pruebe que esto es imposible. Los precios recogen información continuamente cambiante de la que disponen los participantes del mercado, y el ajuste central de precios agrega esa información, que no está disponible a los participantes del mercado como tales, sino a la sociedad a través del proceso democrático. Sería un sistema difícil de implementar y tendría sus problemas. Como el capitalismo. Pero quizá fuese el peor sistema de producción… a excepción de cualquier otro. Dice Denis que no pide implementar este sistemas, simplemente explora posibilidades, y que si queremos responderle nos centremos en la cuestión de si un sistema capitalista con propiedad privada es necesario para el cálculo económico, o si es también posible en un sistema socialista con propiedad pública múltiple.

Conclusión

Para que los austríacos tengan razón, tendrían que haber dicho que el cálculo económico es imposible si no hay control (no propiedad) múltiple (no privado). Y esto último sí es compatible con el socialismo.

Condensación

El argumento de Denis puede pues resumirse de la siguiente manera:

  1. Las características que la propiedad privada da a una economía y que permiten resolver el cálculo económico pueden darse sin propiedad privada
  2. Lo relevante no es la propiedad, sino el control de los recursos
  3. Lo relevante no es quién (Estado o capitalistas) controle esos recursos en última instancia, sino cuántos
  4. El cálculo económico es imposible sin control múltiple
  5. Se plantea un ejemplo donde es posible el cálculo económico, habiendo control múltiple, pero propiedad pública única.
  6. Esto entra en conflicto con el enunciado austríaco tratado al principio
  7. Por tanto, el socialismo no es imposible, y en principio el problema del cálculo económico es soluble sin propiedad privada

Respuesta

En episodios anteriores de este blog ya se trató la cuestión del cálculo económico. Ahí hago un tratamiento completo de la esencia del problema del cálculo, que viene a ser esta:

  1. El problema del cálculo económico es lograr distribuir recursos escasos entre usos mutuamente excluyentes
  2. Es un problema que se da a todos los niveles: desde el individuo hasta el Estado
  3. El cálculo económico, en estos términos, no necesita precios de forma general
  4. Las familias o las empresas hacen cálculo económico interno sin precios
  5. La propiedad privada no es necesaria para resolver el problema del cálculo económico en general
  6. El problema del cálculo económico en una sociedad grande requiere precios
  7. Tener precios de mercado requiere propiedad privada

Me autocito:

Afirmo que para una sociedad compleja la propiedad privada es necesaria para el cálculo económico racional, por el hecho de que permite que surjan, se transformen y desaparezcan GIPs y lo harán según lo marque, precisamente, el sistema de precios y le capacidad de calcular en términos monetarios. Una sociedad con propiedad privada interna puede dar rienda suelta a GIPs para que optimicen allí donde encuentren oportunidades, mientras que en caso de una sociedad donde no la hay, sólo existe un GIP gigante que no permite competencia. (GIP=Grupos Internamente Planificados, como empresas o familias o clubes) […] En suma: El problema del cálculo económico es uno de captación, procesamiento, transmisión e integración de información en acciones, y ello se ve apoyado y permitido en órdenes extensos por la propiedad privada ‘interna’. La confusión entre la explicación de Hayek y la de Mises creo que surge del hecho de no haber entendido bien la problemática del problema del cálculo. La idea del cálculo económico expuesta antes “distribución de recursos escasos entre usos mutuamente excluyentes ” implica precisamente la información que informa la acción: ¿Qué recursos? ¿Cómo pueden combinarse? ¿Qué queremos hacer con ellos?. No es que haya dos explicaciones para el problema, hay una. No es cuestión de descentralizar el uso del conocimiento porque sí o de privatizar internamente todo (esto sería convertirnos a todos en individuos aislados que no GIPs), sino de dar libertad a los agentes para que decidan el grado de planificación que voluntariamente quieren aceptar en sus proyectos. La propiedad privada dentro permite que diferentes planes coexistan en armonía, ciertamente, pero esto no es condición necesaria ni suficiente .

‘Mi’ problema del cálculo económico es más general que el que suele plantearse, pero aún con esta definición, mis discrepancias con el artículo estarían en mis puntos 3 y 7. El 3 le gustaría, pero coincidiría conmigo en que los casos donde se puede hacer cálculo económico sin precios son poco interesantes y que una sociedad extensa sí los requiere (mi punto 6). Por tanto la discrepancia está en si la propiedad privada es necesaria o no para tener precios de mercado.   Resulta de interés plantear exactamente el modelo del artículo donde se calcula en una economía socialista, a lo que llamaré Denisianismo. En el Denisianismo, tenemos lo siguiente:

  • La sociedad elige a sus gobernantes democráticamente
  • La propiedad privada sobre los medios de producción no existe.
  • Existiría un Ministerio de Planificación que sería accionista único en todas las empresas estatales
  • La sociedad sería propietaria de todos los medios de producción controlados por las empresas estatales
  • Los bancos públicos competirían entre sí por atraer capital
  • El Estado fijaría algunos precios, o daría ciertas indicaciones a los gestores sobre cómo orientar la producción. Esto lo votaría la ciudadanía.
  • La ciudadanía decidiría pues sobre la producción democráticamente a través del Ministerio de Planificación
  • Los dividendos de todas las empresas irían a las arcas estatales
  • Este modelo según Denis resuelve el problema del cálculo económico
  • Él no lo dice, pero asumamos patrón oro y banca libre, y así eliminamos la necesidad de un Banco Central estatal. Viva el socialismo áureo.

Donde no habría competición sería en el Ministerio de Planificación: hay uno y ya.

Así pues, en este modelo,  alguien con una idea acudiría a un banco público, recibiría capital, compraría bienes de capital a empresas públicas, haría su empresa y la pondría a funcionar. Todos esos bienes serían propiedad pública, pero con control múltiple de cada empresario. Los beneficios de la empresa irían a los capitalistas, que en este caso sería la sociedad.

Y antes de pasar a responder al modelo, hay que tratar una cuestión de relevancia, que es la de propiedad y control. Contra Denis, propiedad no es control de facto. El CEO de una compañía no es propietario de la mesa de su despacho aunque posea pleno control sobre la misma para decidir si cambiarla, quemarla o lo que sea. En condiciones normales es cierto no aparenta haber tanta diferencia entre propiedad y control, como tampoco aparenta haberla entre liquidez y negociabilidad. De hecho puede conceptualizarse la propiedad como diferentes derechos de control sobre recursos. En una empresa, el control que ejercen los accionistas se limita a elegir al CEO y a financiar o no a la empresa, básicamente.

Aquí puede verse un primer problema: si todas las empresas son propiedad pública, primero no puede haber empresas que sean controladas única y exclusivamente por su propietario, caso muy común en startups o empresas muy innovadoras guiadas por la idea de un equipo visionario inicial. Todas las empresas en Denisianismo poseen fondos propios propiedad de la sociedad íntegramente y no existe la bolsa como lugar para comprar y vender acciones. Si la hubiera, abriría la puerta a que el control empresarial estuviese en manos de unos pocos, y terminaríamos en una situación de capitalismo estándar.

Vemos pues una primera diferencia: no hay competencia entre capitalistas, ni hay un mercado donde se reflejen los precios de las empresas, en el que todo agente con información puede aportarla beneficiándose, sea poniéndose corto o largo en el valor.

Y que no haya competencia entre capitalistas significa que una única voluntad decide si mantener una empresa abierta o liquidarla, y una única voluntad elige al CEO. En una economía habrá en un momento dado empresas con pérdidas. ¿Debemos liquidarlas o esperar a que alcancen beneficios? Y, si el CEO se pone un salario altísimo, ¿Debemos reducirlo o reemplazarle, o debemos aceptar que es una buena remuneración? Estas son las decisiones que toman los accionistas de las empresas, que no tienen una solución científica y objetiva, y que aquí se tomarían por votación popular por una autoridad única, eliminando la competencia en la punta de la pirámide del sistema Denisianista.

Un ciudadano, por ejemplo, podría ser un buen analista inmobiliario que crea que hay una burbuja en la vivienda. Por tanto, lo que querría es ponerse corto en el sector o vender sus acciones haciendo decrecer su precio marginalmente, generando una señal al resto de la economía. Eso no es posible aquí. Aquí tendría que persuadir al resto de la sociedad de su opinión y que de alguna manera su voz y la de otros agentes informados sea escuchada por el resto de la sociedad. La burbuja terminaría por pinchar, las empresas registrarían pérdidas y habría que decidir si liquidar o no. Igual alguna sí, otras no, otras pocas es mejor fusionarlas con otras empresas. Aquí eso se decidiría unitariamente. Aunque la sociedad elija a un Warren Buffett para esta labor, él tampoco sabe todo lo que hay que saber para tomar decisiones empresariales en cualquier tipo de empresa que haya en una economía. En las que lo hace, y exitosamente, se pasa bastante tiempo investigando sobre su funcionamiento (en su ‘círculo de competencia’, empresas que él sabe cómo funcionan).

En resumen, las razones por las que el Denisianismo fracasan son las siguientes. Fracasa en sentido de no ofrecer una alternativa superior al libre mercado a la hora de captar, procesar y emplear información:

  1. No existe control múltiple en un recurso de la sociedad: el capital. Según el propio Denis y yo (mi concepto de ‘propiedad privada interna’) esto hace el cálculo económico imposible en nuestros respectivos términos (que no son los absolutos), sino que se queda información sin agregar a la estructura productiva que en el mercado de agregaría
  2. No existen mercados de capitales que permitan valorar el desempeño de las diversas empresas.
  3. El control único del capital es realizado centralizadamente por un colectivo escasamente informado acerca de los particulares del manejo de capital en todos los diferentes contextos en los que se requiere su manejo: la sociedad. No es lo mismo ser un capitalista en el sector agrícola que uno en el de alta tecnología, y el conocimiento necesario es diferente.
  4. El colectivo anterior tiene conocimientos sobre los diferentes sectores empíricamente inferiores a los de los capitalistas que en un sistema capitalista controlan los diversos capitales en cada sector. Esto resulta de la estructura de incentivos de cada sistema: el control del capitalista sobre su capital es un control directo sobre una cantidad acotada, en un producto concreto. El control de la sociedad del capital es un control muy indirecto (el poder de decisión de cada ciudadano sobre el uso del capital es de uno partido por el número de votantes) y sobre una suma ingente (todo el capital existente) en un gran número de sectores (todos). Un ciudadano no tiene incentivo a informarse sobre cómo funcionan todas las empresas sobre las que tendría que decidir. Aunque lo tuviese y fuese percibido como un deber cívico, los costes de oportunidad siguen siendo económicamente ineludibles: el tiempo dedicado a entender el sector de las empresas que producen libros de sánscrito es tiempo que no se dedica a entender el sector de las empresas que producen pan.
  5. Por los incentivos existentes, en muchos casos el número de votantes sería reducido: cada día potencialmente podría votar sobre los millones de empresas que existen en una economía. Grupos de interés podrían hacerse con el control de estas empresas mientras el resto de la población no les vigila.
  6. El sistema esencialmente politiza el proceso de asignación de capitales: convierte un mercado de información en una lucha por el control de los capitales a escala social. Esto es destructivo, en tanto en lo político no tienen por qué dominar los intereses económicos. Un lobby potente de ecologistas podría eliminar las centrales nucleares y de carbón de un país y dilapidar recursos en orientar la construcción hacia la producción de renovables. Los precios paramétricos y subvenciones permitirían rentabilizar un sector por encima de sur rentabilidad de mercado. Pero puede resultar perfectamente en un proceso de autodestrucción económica: los recursos no se estarían destinando hacia donde los consumidores quieren, sino hacia donde el interés de la mayoría de los votantes (que no de la sociedad, necesariamente) quiere, lo que dado los problemas de información citados, llevaría a decisiones subóptimas y por tanto a un empobrecimiento relativo respecto a una situación de mercado.
  7. Desde un punto de vista ético, la libertad de acción de todo aquel que quiera tener una empresa privada se ve coartada en aras del control social.

El Denisianismo, no obstante, es la versión más avanzada de socialismo de mercado que se ha propuesto hasta la fecha, y es la que más se asemeja a un libre mercado propiamente dicho. Por tanto, cabe esperar que sea más eficiente que la planificación central u otros tipos de socialismo de mercado que se han propuesto desde el surgimiento del concepto.

No obstante, el modelo no lograría ser más eficiente que el mercado, ni resolver el problema del cálculo económico al no existir control múltiple sobre el capital en una sociedad. Llegamos pues a un interesante punto: y es que la única manera de que exista control múltiple sobre todos los recursos de la sociedad es, justamente, permitir que exista propiedad privada sobre todos los recursos de la sociedad.

Me dejo en el tintero comentarios sobre varias cosas que Denis apunta durante su artículo, pero con esto creo que quedan refutados sus principales puntos sobre su sistema.

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4 Responses to Cálculo económico: propiedad privada y socialismo de mercado

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