Sobre la pobreza

¿Qué es la pobreza?

Intuitivamente el concepto pobreza va asociado, en principio, a alguien que apenas tiene recursos materiales, algo físico y no psicológico. Un monje budista puede no necesitar realmente nada más que cubrir sus necesidades básicas y tener una vida feliz siendo pobre. El poder ser feliz siendo pobre no hace que dejes de ser pobre, ni elegir vivir una vida de pobreza es algo negativo. La pobreza es problemática porque virtualmente todo aquel que es pobre no quiere serlo.

Podríamos hablar de otros tipos de pobreza, pero aquí me centraré en la pobreza material: aproximadamente cuantas más cosas tengas menos pobre eres y viceversa. La máxima pobreza posible sería aquella en la que uno no es dueño más que de su cuerpo, y no tiene recursos para alimentarse o un lugar donde cobijarse y estará por tanto condenado a fallecer. Un grado inferior de pobreza sería alguien que, encontrándose en esa misma circunstancia sobrevive en tanto es capaz de trabajar a cambio de un mínimo de subsistencia, y es propietario de sus alimentos durante el breve instante que tarda en llevárselos del plato a la boca.

También parece claro que la pobreza se ha ido reduciendo con el paso del tiempo, podríamos pensar que un hombre primitivo que tenga que esforzarse bastante (cazar, andar grandes distancias) para poder comer, y que viva en una cueva es menos pobre que un vagabundo que pueda vivir hoy en día en las calles, pero esto no es del todo cierto: el esfuerzo para comer no consistiría hoy en cazar, sino en pedir dinero a otros, y la cueva moderna vendría a ser la esquina de un edificio, junto con mantas. Psicológicamente el cazador primitivo quizá estuviese mejor que el vagabundo, pero lo que trato aquí es cuestión de bienes, no de estados mentales.

Una sociedad primitiva parece poder resolver sus problemas de pobreza fácilmente: hay todo un mundo de frutos comestibles, animales que cazar y peces que pescar, etc… mientras que hoy en día, si bien es posible irse a un bosque a vivir, en una ciudad no hay comida libremente disponible, hay que negociar su adquisición con alguien que la provea, que a su vez la habrá adquirido en un lugar lejano a la ciudad. Esto es así por una mera cuestión de división del trabajo, que ha permitido aumentar la productividad hasta reducir extraordinariamente los costes de alimentar a una población creciente. Con la población actual el modelo de bosques de los que cualquiera puede apropiarse de sus frutos sencillamente no es viable.

La sociedad moderna tiene, no obstante, un grado mucho mayor de riqueza capital que las sociedades primitivas, y por tanto incluso aquellos que no puedan subsistir podrán recibir apoyo de los demás. En agregado, una sociedad moderna tendrá muchísima gente que viva a todas luces mejor que en la Prehistoria, una minoría que vivirá algo peor, apoyados por el resto de la sociedad, y algunos individuos que realmente lo pasen mal.

 

Esto da una idea de lo que generalmente se entiende por pobreza. Ahora procederé a plantear dos clasificaciones útiles que históricamente se han venido haciendo a la hora de tratarla:

  • Pobreza absoluta: carencia de medios materiales por debajo de cierto nivel X
  • Pobreza relativa: carencia de medios materiales escasa en relación al nivel medio/mediano/modal de riqueza, Y, de la sociedad donde habite el pobre.

Vemos que con ambas medidas se pueden elaborar varios índices. Si lo apuntamos en términos monetarios, podríamos hablar de pobres que ganen menos de un dólar al día, dos dólares, tres o mil. Igualmente, pobres que ganen menos del 10% del salario medio, 20% o 50%.  No parece tener mucho sentido llevar la idea de pobreza a individuos ricos que no sean los más ricos. Es factible definir una pobreza absoluta tal que todo aquel que tenga menos recursos que Bill Gates sea pobre, o que todo aquel que esté en un estrato de renta inferior a un 90% superior a la media e inferior sean pobres: eso nos llevaría a que gente con niveles de vida bastante altos resulten ser pobres.

Aquí podemos ver algunas medidas de pobreza absoluta y relativa:

percent-of-population-living-below-poverty-line[1]

 

AP-versus-RP[1]pc2vfmd8-1377564383[1]

 

Puede buscarse “relative poverty” y “absolute poverty” en google para más información. Lo que  puede sacarse de estas imágenes es ilustrar las diferentes posibilidades de medir cada tipo de pobreza, y el hecho de que reducir una no reduce necesariamente la otra. Por ejemplo: si tenemos una sociedad donde hay un multimillonario y un tío que gane diez mil euros mensuales, el diezmileurista, estando por debajo del 30% de la renta media sería pobre relativamente y si definimos el umbral de pobreza absoluta como menos que diez mil euros al mes, también sería absolutamente pobre. Ahora bien, si suponemos que el multimillonario lo pierde todo, nuestro diezmileurista deja de ser pobre relativamente sin dejar de serlo absolutamente. Por otro lado, si el diezmileurista y el multimillonario duplican su renta, el diezmileurista habrá salido de la pobreza absoluta, pero no de la relativa.

Y esto es porque cada una mide una cosa diferente: realmente la pobreza absoluta mide nuestra idea intuitiva de pobreza y la pobreza relativa mide desigualdades. La pobreza absoluta apenas plantea problemas una vez fijado el estándar de pobreza, la pobre relativa sí: Si estoy en España y soy relativamente pobre y me instalo en Marruecos, ¿Dejo de ser relativamente pobre? ¿Si un rico se hace más rico, yo me hago más pobre? Salvo que uno quiera introducir la envidia en la ecuación (hay gente que se siente peor si los demás tienen más que él), no parece tener demasiado sentido. Hay quienes insisten en referir la pobreza relativa a la sociedad donde se inserta el individuo considerado porque en las sociedades modernas el problema de la pobreza absoluta está en gran medida resuelto, y que el umbral de pobreza absoluta va cambiando con el tiempo según las sociedades se hacen más ricas. Es decir: si medimos por renta, podríamos hablar de que la pobreza absoluta de aquellos que ganan menos de 1 euro mensual está en gran medida eliminada en los países desarrollados. La solución es sencilla: subir el estándar de pobreza absoluta: a 100 euros mensuales, 200 euros mensuales e irlo subiendo con el aumento de la riqueza nacional.

Este enfoque lleva a minimizar la pobreza y a maximizar la riqueza de los que menos tienen, en lugar de tratar de buscar la igualdad en la sociedad redistribuyendo de ricos a pobres. La igualdad es una cosa y la pobreza es otra totalmente diferente. Eso dicho, es cierto que si le quitas a los ricos para dárselo a los pobres, la pobreza absoluta seguramente se reduzca junto con la relativa (salvo si pudiese demostrarse que esa redistribución tuviese un efecto a largo plazo sobre el ritmo de crecimiento, y por tanto de reducción de pobreza absoluta), de modo que si a alguien le preocupa la pobreza y la igualdad es lógico que se interese por la pobreza relativa, pero en mi opinión esto es un error porque dos motivos: el primero, que la igualdad carece de valor ético intrínseco (tesis bastante controvertida que merecerá en el futuro un artículo completo y que no desarrollaré aquí) y el segundo es que impide apreciar debidamente la enorme reducción en la pobreza absoluta que se ha producido década tras década. Sus defensores directamente dicen que el motivo de medir la pobreza relativa es que “what is regarded as minimal acceptable living standards depends largely on the general level of social and economic development.  There is a risk that a minimum standard of living necessary for survival which is set in a richer country would be insufficient to enable people to participate in normal social, recreational and cultural activities.  This is contrary to principles of equality and social solidarity.” Es un sesgo claramente grupal: sí, efectivamente hay gente que se siente mal si no tiene acceso a las cosas que la mayoría de la gente tiene acceso, aún si el resto del mundo no las tiene. La gente se fija en cómo vive su sociedad y no en cómo vive el resto del mundo, siendo esto, insisto, arbitrario. Es difícil envidiar o compararse con alguien que está en la otra punta del mundo, pero no tanto con quien uno comparte sociedad.

 

Deberíamos, por tanto, centrarnos en ayudar a quienes están peor estén donde estén, y no ser tan miopes de fijarnos en sólo quienes tienen relativamente menos que la media de nuestra sociedad u otras sociedades. No debemos nunca de dejar de combatir las malas condiciones en las que aún viven millones de personas, pero no debemos olvidar que esto debe hacerse no por acercarles a nuestro nivel de renta, sino por sacarles de su situación de miseria. El acercamiento a nuestro nivel de renta – que implicaría una reducción de la pobreza relativa- será si acaso una consecuencia, no del todo necesaria, de eso.

This entry was posted in Economía. Bookmark the permalink.

One Response to Sobre la pobreza

  1. Pingback: Top 10 de posts en el Blog de Artir, edición 2014 | El blog de Artir

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s