Comentario sobre el debate de la Escuela Austríaca y pseudociencia

Primero resumiré el debate entre Rallo y Ferreira.

Comienza Rallo respondiendo a las siguientes preguntas que abría Ferreira en su libro:

  1. ¿Dónde están los avances de esta escuela?
  2. ¿Cuándo han corregido un error? ¿Cuándo han descartado una hipótesis por encontrar otra mejor?
  3. ¿Dónde publican?
  4. ¿A quién convencen?
  5. ¿Qué datos necesitan para invalidar alguna de sus hipótesis?
  6. Hayek es anticonsecuencialista

A esto responde:

  1. La EA ha hecho avances desde su fundación, eso es incontestable. Otro asunto es si ha hecho avances recientes desde la época de Hayek. Dice que los ha habido y pone como ejemplo un paper de Evans y Tarko con avances austríacos recientes.
  2. Los austríacos no no son una masa homogénea, y para encontrar errores habrá que ir a cada austríaco individual. Se pone como ejemplo a sí mismo: un austríaco que ha corregido un error en un área en la que es especialista: teoría monetaria. En la EA hay muchas perspectivas sobre diferentes fenómenos, y no termina de haber consenso sobre muchas cosas.
  3. Cita mi recopilación de papers de la EA, que en su momento elaboré para responder al mito de que los austríacos tienen teorías tan pésimas que no se las admiten en ningún journal de prestigio.
  4. El convencimiento y el consenso no hacen que algo sea cierto. Pero aún con todo, da ejemplos de numerosos economistas de primera línea que se han visto influidos por los austríacos, entre ellos ocho premios Nobel y economistas tan poco sospechosos de austrismo como Guillermo Calvo, que alaba ciertos  puntos de la teoría austríaca. Sobre Guillermo Calvo volveré después, pues es de bastante interés. Con todo, repite, la validez de la EA no depende de la aceptación de sus postulados por parte de mucha gente, y estos ejemplos simplemente ilustran que hay muchos a quienes Ferreira no tacharía de pseudocientíficos que ven cosas de interés en la EA.
  5. Depende de la hipótesis. Algunos austríacos no aceptan la falsación de la teoría. Otros sí. En cada caso habrá que ver.
  6. Una cosa es la ética y otra la economía. Habrá austríacos que vean sus trabajos que pretenden ser descriptivos contaminados por juicios éticos y otros que no, exactamente igual ocurre con lose economistas mainstream. Hayek es cercano al utilitarismo, a diferencia de lo que dice Ferreira. Rallo apunta que Ferreira apunta lo anterior al no haber apenas leído a los austríacos, no haberles querido comprender y haber caído en el sesgo de confirmación.

Concluye que la EA no es pseudociencia per se. Habrá quienes caigan en actitudes poco científicas dentro de la EA. El entendimiento y el debate de las ideas contrarias es todo lo contrario a pseudociencia. Negarse a leer a quienes se critica porque a priori se juzga no aportan nada sí lo es.

Ferreira contesta a esto en dos partes en su blog, que aquí presento en un único bloque

  1. Ferreira afirma que Rallo responde con evasivas, mostrando aportaciones de tiempos de Mises y Hayek. Él acepta sus contribuciones válidas a la economía mainstream, como su estudio del sistema de precios y el socialismo y rechaza las inválidas. En su preguntaba hablaba de avances recientes. Rallo no los ha aportado, dice.
  2. Rallo no aporta un caso de esto, se limita a decir que hay discrepancias. También las hay entre astrólogos. Para eliminarlas, hay que formular modelos formales con hipótesis precisas que especifiquen condiciones de validación o refutación. Pone como ejemplo la teoría austríaca del ciclo económico. Puede verse como Mises y Hayek tenían una formulación de la teoría basada en el interés natural, mientras que él trata de diferenciales de tipos de interés en plazo y riesgo. Sus argumentos serán intuitivos y elocuentes, pero no es un modelo coherente y formal, no expone predicciones falsables en términos matemáticos. La teoría del ciclo austríaco no se ha encontrado nunca un problema irresoluble, todo ya se sabía hace 50 años. Sólo hay que reinterpretar a Mises y Hayek. Lo mismo opina de Keynes y Marx, donde también hay escuelas de interpretadores.
  3. En la lista de publicaciones hay aclaraciones sobre discusiones históricas y otras tratan puntos económicos no muy austríacos. En ninguno se ve que se acepta nada de lo que los austíacos tienen por bandera. Y aunque se lograse publicar algo intrínsecamente austríaco, esto es sólo el primer paso hacia la aceptación de una idea. Lo mismo dice de los marxistas, que han tratado temas secundarios, pero nada que valide la teoría económica marxista. Si los austríacos aceptan el método científico y publican, genial.
  4. Los austríacos habrán persuadido a algunos de su filosofía individualista y algún punto, pero no de sus teorías bancarias o de los ciclos. Vernon Smith fue criticado por los austríacos, y él probó que la base monetaria es irrelevante para que existan burbujas, una de las supuestas razones para querer el patrón oro según los austríacos. Ídem con Coase, que no dijo que toda negociación privada sea mejor que una imposición. Hicks escribió un libro austríaco, pero fue tras el Nobel, y fue un libro intrascendente. Buchanan afirmó que los austríacos se habían convertido en una secta, y Friedman dijo que la teoría de los ciclos austríaca ha causado al mundo mucho daño. Rallo enlaza un artículo donde trata de mostrar que los austríacos no están marginados. En el artículo algunas de las afirmaciones sobre las posiciones académicas de algunos profesores austríacos están sobrevaloradas y son menos relevantes académicamente de lo que se da a entender. Sólo hay tres departamentos austríacos en universidades de todo el mundo. Los austríacos mienten para ocultar su marginación.
  5. Rallo evade la respuesta diciendo que hay de todo, hay que ir caso por caso. Él, ante esas preguntas, no contesta con evasivas sino que responde con casos concretos. Negarse a falsar una teoría es inaceptable. Una teoría puede ser lógicamente coherente y no tener nada que ver con la realidad. Los austríacos tratan de presentar su sistema como uno formal con axiomas y deducciones y no llega ni a eso: es lenguaje natural donde no se puede demostrar nada con rigor.
  6. Sobre el consecuencialismo, aceptar unos axiomas y las consecuencias de ello derivadas no es consecuencialismo, ni lo es afirmar que casi cualquier intervención estatal es peor que la inacción. La refutación que hace Friedman de la teoría austríaca la rechaza Rallo, pero Ferreira ve que sería fácil para todos ver si es cierta o no si estuviese presentada en términos claros y contrastables con datos, de lo contrario la teoría podría defenderse con la táctica de blanco móvil (‘realmente quisimos decir X’ continuamente)

Rallo contraataca:

La mayor parte de reproche ha sido  la falta de formalización de los austríacos, y a la incapacidad de contrastar sus ideas al no estarlo. Ferreira tiene el prejuicio de que la EA debe ser una pseudociencia. Rallo dice que en una controversia sobre precisamente ese asunto, podría partirse de la premisa implícita de que sí es una ciencia. Al ser una controversia, ambas partes han de tratar de comprenderse para criticarse con fundamento. Duda de que Ferreira trate de hacerlo.

El resto de la réplica no está por puntos como antes estaba, sino por temas. Trataré los puntos principales:

  • Ferreira habla de los austríacos como una masa homogénea con idénticas ideas. Eso es falso, hay discrepancias incluyendo metodológicas. Lo que debería hacer es calificar como pseudocientífico a aquellos economistas que encajen en la definición de pseudociencia, no a todos los austriacos.
  • Si tanta discrepancia hay, ¿Tiene sentido que alguien sea austríaco? Hay buena economía y mala economía, las etiquetas son útiles como información sobre nociones metodológicas e initerarios formativos. Hay rasgos compartidos, que pueden verse en artículos de Machlup y Boettke. En estas definiciones no está la negación de la formalización ni negarse a contrastar empíricamente sus teorías. Acusar a los austríacos de negarse a esto es cargar contra un muñeco de paja. Los 10 puntos de Boettke son nocionales, no dogmas. Rallo matizaría algunos de ellos.
  • Ferreira descalifica a los austríacos por no formalizar, y por ello no cotrastar. Se puede formalizar sin contrastar y contrastar sin formalizar. Se debe formalizar y se debe contrastar. En el primer punto hay acuerdo con Ferreira y los austríacos: se debe formalizar, ser preciso y trabajar sin ambigüedades. El extremo de esto es el formalismo matemático o lógico, pero puede formalizarse también con lenguaje natural cuidado si se usa con rigor. Si se puede hacer con matemáticas bien, pero no es imprescindible. El lenguaje natural tiene el problema de ser ambiguo, el matemático, de ser autorreferencial y desconectado de la realidad. La mayoría de los austríacos formalizan con lenguaje natural, pero no significa que estén en contra de las matemáticas. Ambos enfoques son posibles y complementarios.
  • En La Acción Humana o en Dinero, Crédito Bancario y Ciclos económicos hay partes ambiguas, pero esto no imposibilita entender las tesis principales de las obras. Puede ocurrir también que un modelo matemático sea innecesariamente complejo, introduciendo variables arbitrarias e hipótesis incoherentes. Si se requiere más precisión, se le pide al autor.
  • Esto no hace a una teoría pseudocientífica: algunos premios Nobel publicaron en lenguaje y no con matemáticas. Pedir más formalismo y precisión sí. Tildar de pseudociencia todo lo que no sean modelos matemáticos, no.
  • Hay razones para no sofisticar hasta el extremo los modelos austríacos: la economía es una ciencia compleja y poco se puede hacer más allá de predicciones de patrones y tendencias, como la teoría de la evolución: indica cómo evolucionan las especies, pero no qué especies aparecerán.
  • Tema de la contrastación empírica: Exposición de cómo es esto posible en Machlup. Problemas: los datos empíricos de partida pueden ser inadecuados, o parte de las hipótesis del modelo pueden ser erróneas. Los supuestos del modelo deben ser realistas y estar en constante revisión, incorporando descubrimientos de las ciencias sociales, cosa que los austríacos siempre han dicho. Problema en los modelos: afirmaciones como “reserva fraccionaria->bajos tipos” asume todo lo demás constante, y en una economía todo lo demás no es constante. Varias proposiciones fundamentales ciertas por separado pueden no serlo juntas, al interferir unas con otras. El modelo debe falsarse al completo.
  • El testeo empírico tiene un ámbito limitado: un modelo no puede rechazarse si no se dan todas las condiciones que el modelo pide para su aplicación sean cuales sean los hechos. Las comprobaciones empíricas serán más bien ilustraciones de las mismas buscando situaciones idénticas o con pocas disimilaridades.
  • El economista austríaco debe buscar datos para ilustrar su teoría y abandonarla si los datos no cuadran con ella. La teorización y la empiria tienen sus límites. Los austríacos son escépticos sobre la contrastación empírica, pero esto no hace que sean pseudociencia. Sus hipótesis y conclusiones pueden en casos aceptarse provisionalmente a espera de ser refutados, como cualquier otra ciencia.
  • ¿Ha leído Ferreira a los austríacos? No está siendo honesto en este debate. Si uno tiene un conocimiento limitado de algo, debería entrar con actitud abierta y dispuesto a rectificar. No ha rectificado en nada. Ferreira busca adherir el sambenito pseudocientífico a los austriacos para que se siga ignorando.
  • Ferreira se ha saltado el paper de Evans y Tarko con los nuevos avances.
  • Rallo no enlazó el paper de Evans y Tarko para demostrar que los austríacos tuviesen presencia académica. Ferreira carga contra un hombre de paja.
  • Ferreira dice que Rallo no pone ejemplos de cambios de ideas en austríacos. ¡Cuando se ha puesto a sí mismo como ejemplo!
  • Ferreira dice que los economistas influenciados por los austríacos lo han sido en temas tangenciales y no relacionados con teoría monetaria o ciclos. Falso, Rallo cita ejemplos.
  • El método de Vernon Smith no es antiaustríaco, hay quienes le apoyan
  • La afirmación de que Buchanan dijese que los austríacos eran un culto es anecdótica. En una entrevista Buchanan declara que Mises ya había llegado a sus conclusiones antes que nadie, y que tiene gran afinidad con la escuela austriaca.
  • Mäki ha criticado a los austríacos no para desmontarles, sino para actualizar su pensamiento.
  • La entrevista completa de Friedman revela que Friedman no cree que haya ciclos económicos. Es por esto en parte por lo que rechaza la teoría austríaca de los ciclos, y la afirmación escogida por Ferreira no habla de la teoría en sí, sino de las consecuencias de la política económica derivadas de esta (no intevenir)
  • Los austríacos no asumen que no hay externalidades o que no sea costoso internalizarlas, pero no asume que la alternativa al mercado sea la intervención estatal: hay propiedad comunal par gestionar eso. No hay ejemplos de bienes públicos puros salvo quizás la defensa nacional. Teóricamente un mercado, incluso en el largo plazo, podría no solucionar un problema.
  • Ferreira dice que la teoría austriaca del ciclo no ha sufrido variación desde los 30. Eso es mostrar desconocimiento de la literatura austríaca desde entonces. Hayek reconoció los errores de su formulación inicial, se han descubierto cosas nuevas que se han incorporado, no todo es Hayek y Mises.
  • Los austríacos defienden el patrón oro no por lo que Ferreira dice, sino por estabilidad cambiaria, control exógeno del crédito y estabilidad a largo de tipos de interés. Puede haber burbujas con patrón oro. La impresión del banco central no causa necesariamente inflación.
  • Friedman no entendió la teoría austriaca: es de mala inversión, no de sobreinversión, y siempre ha sido así.
  • Ferreira no ha leído a Hayek, pone una foto jocosa al respecto. Leyendo a Hayek, se ve que estaría a favor de lo que Ferreira dice que está en contra.
  • Los austríacos no son perfectos. Pero si se les va a criticar, que sea bien.

Releídos los posts, y resumidos, ofrezco mis conclusiones y el por qué de las mismas:

  1. Ferreira apenas se ha molestado en leer y entender a los austríacos. Por:
    1. Ser una pérdida de tiempo: sería como leerse tratados de astrología para refutar la astrología.
    2. No ha tenido necesidad en su vida de hacerlo: En la universidad no se trata a los austríacos. En este sentido, Rallo entiende a Ferreira porque comparten la misma educación económica universitaria, pero Ferreira no entiende a Rallo al no haber demostrado interés personal por investigar a los austriacos.
    3. Muestra errores de comprensión a lo largo de su crítica
      1. Sobre el patrón oro
      2. Sobre la metodología austriaca
      3. Sobre la ética de Hayek
      4. Sobre la actitud austriaca ante las matemáticas
      5. Sobre la teoría austriaca del ciclo económico
      6. Sobre la historia del pensamiento austriaca
    4. Lo anterior no sólo lo demuestra en el texto del debate, sino en sus comentarios tanto en twitter, como en su blog, entrevistas, podcasts y charlas que le he visto dar y en el que trata a los austríacos.
  2. Tiene razón en que formalizar y matematizar son actividades valiosas (la claridad siempre es bienvenida), y posiblemente en que Evans y Tarko yerran al darle más importancia a los profesores austriacos en universidades de prestigio de la que les da. (No son profesores con tenure, etc). De resto, creo que su crítica no se sostiene.
  3. Ferreira debería haber presentado una crítica a teorías concretas de la Escuela austríaca. De ser erróneas, podrá mostrar teórica o empíricamente por qué. Intenta esto vía Friedman, pero resulta una crítica débil.
  4. Ferreira mezcla economía y ética en su crítica. Ser austríaco (is) no te obliga a querer nada (ought). Se puede ser austríaco y socialista. Previsiblemente esto es a causa de que a sus ojos la Escuela Austriaca no es más que un grupo de liberales extremos que buscan racionalizar sus creencias a través de un batiburrillo de proposiciones más o menos hiladas que tratan de hacer pasar por economía.

Para finalizar, unas palabras de Guillermo Calvo

[…](The reason) why I ignore Hayek and Mises. And the reason is that you don’t see their names mentioned in standard economics courses in the best universities in the United States. There are exceptions, of course. But the most, those authors are not read. So that’s not an excuse for being ignorant about it, but I declared myself ignorant before I started to think about these things, about these factors, these observations of the Austrian school. Now, this paper, which, as you mentioned the title of the paper is puzzling on this crisis, on the anatomy of this crisis, I am still puzzling. In the process of puzzling about it I went back and read these guys. And I was impressed by the fact that these guys were very well aware that these, for example, credit booms could foster a credit bust, and so on. And these two authors in particular, they were very forceful about making those cases. And I think Hayek makes it the most subtle of the two, for my taste. So, we having known them, partly I think also–I mean I am declaring myself at fault. But on the other hand they were not easy to read.

Para criticar algo, uno debería tener cierta soltura con el tema que critica, llegando incluso a manejarlo mejor que sus defensores. No ha sido el caso. Se pueden estructurar buenas críticas a la Escuela Austríaca (Véase el debate de Rallo con el blogger Lord Keynes  o el Why I am not an austrian economist de Bryan Caplan ) y se puede también aceptar que aún hoy tienen cosas valiosas que aportar y que la macroeconomía mainstream desconoce o ha olvidado.

A falta de ulterior debate, la Escuela Austríaca demuestra no ser pseudociencia.

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2 Responses to Comentario sobre el debate de la Escuela Austríaca y pseudociencia

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