They see Anselmo rollin’. They hatin’. Sobre el argumento ontológico.

Recientemente ha estado dando vueltas por ahí una noticia de que una máquina ha logrado demostrar la existencia de Dios . Se refieren a la prueba informatizada del Argumento Ontológico de Gödel, que puede encontrase en Arxiv y que tenéis discutido en el blog de Francis .

Por mi parte, aquí en Artir contra el mundo, el argumento ontológico ha aparecido en otras ocasiones.

 

La idea de los argumentos ontológicos es la siguiente: Se plantea una definición de Dios y se demuestra que dada esa definición, Dios debe existir. Un ejemplo:

  1. DEFINICIÓN: Dios es un ser perfecto.
  2. PREMISA: Algo que existe es más perfecto que algo que no existe.
  3. PREMISA: Algo existe o algo no existe.
  4. Por 2. Si Dios no existe, entonces existe algo más perfecto que Dios.
  5. PREMISA:No puede existir algo más perfecto que algo perfecto.
  6. CONCLUSIÓN: Por 1,4 y 5. Entonces Dios debe existir.

o el de San Anselmo:

  1. DEFINICIÓN: Dios es un ser tal que no se puede concebir uno mayor
  2. PREMISA: La idea de Dios existe en la mente
  3. PREMISA: Un ser que exista en la realidad y en la mente es mayor que uno que sólo existe en la mente.
  4. Por 1,2 y 3: Si Dios existe en la mente, podemos concebir un ser mayor, un Dios que también existe en la realidad.
  5. Por 1. No podemos imaginar algo mayor que Dios.
  6. Por tanto, Dios existe en nuestra mente y en la realidad.

Vamos, esa es la idea. Si estos argumentos son lógicamente coherentes, sólo podemos atacar sus premisas no aceptándolas, o negar sus definiciones, pero sólo si son absurdas. En principio uno tiene derecho a definir lo que quiera como quiera, pero no a definir: K es algo tal que existe y que no existe. Eso nos lleva a conclusiones absurdas.

Por otro lado, esto de las definiciones nos permite decir que donde digo Dios digo X y deducir que los argumentos ontológicos prueban que existe algo que es perfecto/omnipotente/whatever, y no que un Dios concreto exista. Por esto no podemos emplear el argumento tampoco para probar que existe Pikachu, como en Cuentos Cuánticos tratan jocosamente hacer. Probamos que existe algo perfecto/omnipotente/whatever y a eso lo llamamos Pikachu, pero no probamos que existe Pikachu como Pokémon amarillo y de tipo eléctrico.

En el fondo, creo que el problema de estos argumentos está en que son compresibles: La idea de existencia parece ir implícita en la definición, como parte de la perfección. Por otro lado, la propia idea de perfección podemos aprehenderla, como la idea del bien, pero no definirla de forma razonable. ¿Qué es algo perfecto? ¿Algo que tiene el máximo de todas las propiedades? Pero entonces es máximamemente caliente y frío, bueno y malo. ¿Algo que tiene el máximo de todas las propiedades buenas? ¿Entonces cuáles son todas las propiedades buenas? Preocuparse por el propio desarrollo y por los demás ambas son valores morales buenos , pero entran en contradicción en ocasiones.

El uso de la palabra perfección es usualmente teleológico: Dado un fin X, podemos hablar de perfección de un medio Y para lograrlo. Un cuchillo es más perfecto que una cuchara para cortar un filete. Un cohete es más perfecto que un coche para ir al espacio, y así.

Antes de terminar, el problema de la petición de principios. Supongamos que alguien nos hace el siguiente argumento:

  1. DEFINICIÓN: Dios es un ser que existe.
  2. CONCLUSIÓN: Dios existe.

¿Cómo nos lo tomamos? Pues aplicando lo antes visto, realmente podremos legítimamente transformar el argumento a:

  1. DEFINICIÓN: x es algo que existe.
  2. CONCLUSIÓN: x existe.

Bien. Ahora si queremos enlazar esto con la realidad, necesitamos que la definición se cumpla ‘de verdad’. Esto es: que x exista de verdad. Podemos decir que un gato existe, o que la realidad existe porque tenemos razones suficientes como para afirmar tal cosa, cosa que no ocurre con Dios. Esto podríamos denominarlo (hasta que no lea más y descubra cómo se llama de verdad) el problema del enlace de definiciones con la realidad.

Para finalizar: Todo argumento ontológico que trate de demostrar que Dios existe se encontrará irremediablemente con dos problemas:

  1. Contradicción de sus cualidades esenciales.
  2. Problema del enlace de definiciones con la realidad.

Por tanto la existencia de Dios sigue sin estar demostrada.

 

 

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