Comentarios a ‘¿Es el dinero electrónico el dinero del futuro?’

(Artículo original de Juan Ramón Rallo en  http://www.libremercado.com/2011-06-03/juan-ramon-rallo-es-el-dinero-electronico-el-dinero-del-futuro-59960/ )

El progresivo descontento hacia nuestro actual sistema monetario está llevando a muchos a plantearse nuevos sistemas de intercambio que escapen al inflacionismo y a la manipulación de los gobiernos. No es que la humanidad no hubiese conocido nunca nada así; al cabo, el patrón oro decimonónico desempeñaba de manera casi óptima este papel. Sin embargo, la extendida superchería keynesiana de que el oro es una “bárbara reliquia”, unida a las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, está llevando a muchos de ellos, no a demandar un retorno al patrón oro, sino a la promoción privada del llamado dinero electrónico.

De acuerdo. Aunque hay que comentar, como bien dice Rallo unos párrafos más adelante, que oro y dinero electrónico privado pueden convivir perfectamente. Él mantiene que las monedas virtuales no tendrán problema mientras en el fondo no sean más que el equivalente digital de los billetes, esto es, que  estén respaldadas por oro. Yo mantengo que el dinero electrónico no necesita, en principio, un respaldo material para ser usado como unidad de cuenta, depósito de valor y medio de cambio.

¿Qué es esto del dinero electrónico? Básicamente, una empresa genera una serie de unidades monetarias virtuales, bajo una serie de condiciones que garanticen la estabilidad de su valor, por las que se espera que los individuos comiencen a pujar intercambiándolas por sus propiedades. Por ejemplo, si hay 100.000 unidades de dinero electrónico, una persona podría ofrecer su casa a cambio de 10.000 de ellas siempre y cuando otras estén vendiendo su coche por 1.000 o 500. Se trata, en definitiva, de “traducir” el valor de nuestras propiedades en términos del nuevo dinero electrónico para que podamos proceder a comparar e intercambiar nuestras propiedades de un modo similar a cómo lo hacemos hoy con el dinero fiduciario. En el fondo no es más que un masivo trueque de propiedades reducidas al común denominador del dinero electrónico.

Ciertamente. Aunque lo mismo sucede con el oro: es un intermediario de trueques.

Las ventajas de este último como medio de pago frente el dinero fiduciario, o incluso frente al oro, son bastante evidentes: sus costes de transporte y almacenamiento son mínimos; con el diseño adecuado, permite ligar cada unidad monetaria a su propietario, dificultando enormemente el robo; a medida que aumenta su base de usuarios es una divisa que podría emplearse globalmente; el rastreo de sus operaciones, incluso a escala internacional, puede ocultarse a los gobiernos con las consiguientes ventajas fiscales; su cantidad es gestionada por una empresa y no tiene por qué someterse a la manipulación inflacionista de los bancos centrales…

Vale…

Con todo, en esas evidentes ventajas como medio de pago también se encuentran sus desventajas: las nacionalizaciones o expropiaciones podrían llegar a ser mucho más sencillas; es susceptible de ataques informáticos (al igual que el dinero fiduciario es, en principio, susceptible a falsificaciones) o de fallos más generales en la red; su monopolización otorgaría un poder desproporcionado a los gobiernos…

Las nacionalizaciones o expropiaciones podrían ser más fáciles (En comparación con el oro, supongo)… difícil lo veo: Para un gobierno es muy fácil quedarse con todo el oro de su territorio, le basta con emitir la ley correspondiente y todo el dinero áureo de la ciudadanía queda expropiado. Con una moneda virtual (Por ejemplo Bitcoin, que es la más relevante) tal cosa no podría lograrse: las transacciones están almacenadas de forma descentralizada en los miles de nodos que conforman la red. Cada ordenador o teléfono móvil sería un escondrijo potencial de dinero virtual, y requisar tales, nuevamente, es bastante más difícil que apropiarse de unas toneladas de un bien tangible de ubicación conocida.

Es susceptible a ataques informáticos: Cierto, pero tenemos el mismo caso para toda transacción con oro que se haga digitalmente transfiriendo la propiedad del metal de una persona a otra. Un fallo en la red, o que un gobierno decida apagar el internet dentro de su país (Cosa que hasta ahora sólo ha sucedido en países bastante inestables), son posibles, sí, pero la escala a la que se tendrían que dar para que fuesen un problema los hace ser poco probables. Finalmente, su monopolización: ¿Cómo podría monopolizar un gobierno un dinero electrónico descentralizado?: Cierto es que en el caso que cita Rallo (De monedas electrónicas que una empresa privada emite) tal cosa es posible, le basta al gobierno con hacerse con la empresa emisora. Pero en el caso de las Bitcoin no hay tal empresa central. Diré también que en un sistema de banca libre que opere con patrón oro también existe el riesgo de que el gobierno nacionalice toda la banca, corte la convertibilidad en oro de las promesas de pago de los bancos, y se vuelva a una moneda fiat.

En general, creo que el dinero electrónico posee su nicho de mercado dentro de las heterogéneos medios de pago que ya empleamos en nuestras transacciones diarias (euros, dólares, libras, yenes, cheques, letras de cambio…) y que a buen seguro acrecerán en el futuro. Sin embargo, mal haríamos en convertirnos en unos geeks fascinados por el revolucionario papel que el emoney jugará en el sistema monetario del futuro. A la postre, no olvidemos que los agentes económicos buscamos que el dinero desempeñe dos papeles: medio de cambio y depósito de valor, y éste último sólo puede ser ejecutado de un modo muy deficiente por el dinero electrónico.

Parémonos un momento a pensar. ¿Cuál es el valor que hay detrás del dinero electrónico? ¿Por qué la gente lo acepta en sus transacciones? En el caso del oro, o incluso del dinero fiduciario, es relativamente fácil: el oro ya poseía un elevado valor antes de actuar como dinero (metal precioso) y el dinero fiduciario puede emplearse para pagar impuestos, evitando así la expropiación de una parte de nuestras propiedades. Pero, ¿sucede lo mismo con un dinero electrónico que apenas está constituido por unos bits de información autorreferencial?

El argumento clave expuesto es que el dinero electrónico no es buen depósito de valor. ¿Por qué? Rallo expone que, a diferencia del oro (O todos los dineros mercancía que han existido hasta la fecha, como la sal, las conchas de mar, u hojas de tabaco en ciertas culturas), el dinero electrónico no posee un valor previo, es decir, el único uso del dinero electrónico es el meramente monetario, sin ninguna otra demanda.

No, en realidad lo que da valor al dinero electrónico es la expectativa de que otra persona nos lo aceptará para adquirir alguna de sus propiedades. Dicho de otro modo, el valor del dinero fiduciario depende del tamaño actual y futuro de su red de usuarios: cuanta más gente acepte ese dinero electrónico, más robustez tendrá su valor; y, por el contrario, si muy pocos lo aceptan –y por tanto no nos sirve para adquirir casi ninguno de los productos que deseamos– tenderemos a deshacernos de él aun con grandes descuentos. No estamos hablando de otra Visa o American Express, pues estas compañías sólo facilitan los pagos pero no crean los medios de pago y, por tanto, el tamaño de su red de usuarios no influye sobre el valor del dinero que canalizan (euros o dólares).

¿Y de qué depende el tamaño de la red del emoney? De muchas variables: la calidad del servicio (bajos costes, facilidades de pago…), la fiabilidad del emisor (que no sea un pirata que pretenda devaluar la moneda a las primeras de cambio), la difusión publicitaria, la ausencia de competidores que ofrezcan una mejor divisa… No obstante, al final, el éxito o el fracaso puede convertirse en una profecía autocumplida: si muchos usuarios en pelotón comienzan a usarlo o dejan de hacerlo, su valor fluctuará en consecuencia.

De acuerdo: la gente valora el emoney en tanto espere que otra persona se lo acepte, pero ¿No ocurre así mayormente con el oro? ¿La gente que compra oro para invertir se para a pensar en los joyeros, industrias y demás que hacen uso del elemento 79 de la tabla periódica? Creo que no. Compran oro por la misma razón que alguien que convierte sus ahorros a moneda electrónica: porque esperan que en el futuro el valor se conserve o se acrecente. Ahora bien, la crítica tiene bastante sentido en la cuestión del surgimiento del dinero. Históricamente, el proceso mediante el cual el mercado elige el dinero ha implicado primero que el bien tuviese cierto uso, luego, que los agentes se diesen cuenta de que ese bien en particular gozaba de mayor liquidez que los demás, (amén de otras propiedades como ser fácilmente divisible, duradero, infalsificable, relativamente escaso y cuya producción no fuese muy superior a las reservas ya existentes, en pos de la estabilidad [Las mismas propiedades posee el dinero electrónico, dicho sea de paso]). Y finalmente, una suplantación de la función originaria del bien por la función monetaria. El bien pasa a ser dinero y su anterior función, en proporción, deja de ser tan relevante. Que el dinero electrónico no haya surgido así no implica, en principio, que la gente no vaya a  usarlo. No hay precedentes en la Historia de un dinero de tales características, por lo que está por ver si el mercado lo acepta o no.

Dicho de otro modo, el valor futuro del dinero electrónico es altamente incierto y, por consiguiente, no es el instrumento más recomendable para que atesoremos valor durante dilatados períodos de tiempo. Dado que carece de un ancla con la realidad (tanto el dinero fiduciario como sobre todo el oro tienen sus funciones, y su valor, al margen de que sean más o menos aceptados), las fluctuaciones de precios y usuarios podrían ser bastante bruscas.

Inicialmente sí, es incierto: el escaso número de usuarios hace que las oscilaciones en el valor de la moneda sean notables. Seguramente así pasase con el oro en un comienzo. Pero a partir de cierta masa crítica, ese problema pasa a ser inexistente. Hoy por hoy, no obstante, la tendencia que muestran las bitcoin frente a las monedas fiduciarias es de apreciación; y la relación bitcoin/oro parece ser más estable que la de las monedas fiduciaria. Si alguien hubiese invertido en Enero de 2012 100 dólares en bitcoin, hoy tendría 103 dólares. Si se hubiese hecho lo propio en oro, tendría 97 dólares. Una evolución relativamente pareja. Lo lógico sería hacer una comparación es un horizonte temporal más amplio, pero tal cosa jugaría a favor de la establecida liquidez del oro y en contra de las bitcoin y su naturaleza aún e ilíquida en comparación, cuyo valor se está estabilizando tras una burbuja a mediados de 2011.

Por mucho que nos entusiasme llegar a una nueva era tecnológica donde, al igual que el correo postal ha sido sustituido por el email, el dinero metálico sea reemplazado por el electrónico, hay que ser prudentes. En la medida que los agentes económicos intercambiamos nuestras valiosísimas propiedades por dinero, sería conveniente que ese dinero no fuera una patata caliente (virtual o no) que vayamos pasándonos de mano en mano; más que nada, para no ser los últimos en abrasarnos. El riesgo de quemaduras puede ser mínimo si confiamos en desprendernos de esa patata a muy corto plazo (si pretendemos comprar unos bienes nada más acabamos de vender otros), pero va incrementándose según queramos diferir el momento de enajenarlo.

Poco que comentar, la prudencia es siempre una virtud: El oro ha sido dinero durante varios milenios y es razonable esperar que así siga siendo. Las bitcoin son un experimento de hace un par de años. Su futuro, aunque ahora mismo parece brillante, es más incierto.

De hecho, combinar el oro y el dinero electrónico no es ni mucho menos imposible. Nada impide que el valor de este último se ligue a ciertas cantidades de oro (o a una cesta de divisas) con tal de estabilizarlo. Casi todas las ventajas del emoney subsistirían, al tiempo que se eliminarían prácticamente todos sus inconvenientes: pero, en tal caso, el dinero seguiría siendo el oro, y los medios electrónicos sólo se utilizarían para vestir y agilizar sus pagos.

Estoy en parte de acuerdo: Sí, podrían surgir monedas electrónicas ligadas al oro, que a la postre no serían nada más que billetes de banco puramente digitales y sí, el dinero seguiría siendo oro para esas monedas. Pero eso no quita que paralelamente puede estar usándose como dinero una moneda virtual sin respaldo material.

Entiendo que para muchos partidarios del dinero electrónico el oro sea un arcaísmo impropio de los tiempos modernos, pero también lo es el abecedario y no se nos ocurriría prescindir de él en los emails. Mientras no se entienda esto, el emoney estará cojo y no podrá desplegar todo su potencial. Puede que tenga futuro, sí, pero un futuro bastante menos esplendoroso que si sus creadores no se empeñaran en reinventar desde cero la rueda monetaria.

A esto poco tengo que decir: Coincido con que el patrón oro no es un arcaísmo a erradicar, sino un excepcional dinero. Pero no comparto que sin el oro, el dinero electrónico no tenga sentido. Los argumentos expuestos en el artículo de Rallo no me parecen definitivos.

En cualquier caso, la decisión sobre qué dinero usar recaerá sobre el mercado: De la misma manera que durante años la plata ha convivido con el oro en la función monetaria, es imaginable un mundo donde pugnen el oro y las monedas digitales como dineros. Desde una perspectiva meramente teórica, empero,  no veo argumento que convierta en superior al oro respecto al dinero virtual, a largo plazo.

Artir

EDIT Respuesta de Juan Ramón Rallo:

Básicamente estoy de acuerdo con todo tu artículo, salvo en la parte en que, según entiendo, infravaloras la importancia de que el dinero tenga una fuerte utilidad previa. Aunque cabe efectuar la lectura que tú realizas de que esa es una característica que influye básicamente en el proceso histórico más común para que surja el dinero, desde luego es también una propiedad muy importante del buen dinero que te protege (en parte) del riesgo de desmonetización súbito. A lo mejor esa desventaja es compensada por las otras ventajas del bitcoin frente al oro que comentas (ventajas, sobre todo, en un contexto de elevada intervención estatal donde el bitcoin permite una mayor privacidad) pero aun así hay que tener en cuenta que este emoney podría ser víctima de un pánico autoalimentado que no se vea frenado por ningún soporte fundamental. Sinceramente, lo veo una jugada bastante especulativa para un activo que, como el dinero, reclama la máxima seguridad y liquidez. Puede que me equivoque, pues estamos en los límites de la teorización económica, pero siendo como es todo dinero “la única burbuja que no pincha”, me cuesta anticipar un uso generalizado del mismo sin tener el más mínimo soporte de utilidad real. Podría ser pero, no sé: al igual que sé que una onza de oro va a estar presente dentro de 100 o 200 años y que, salvo un drástico cambio que nadie prevé ahora mismo (lo cual no significa que no pueda producirse, sólo que no entra en las expectativas), va a conservar un valor similar al actual, es difícil asegurar lo mismo con respecto a un dinero cuyos pies, en última instancia, son de barro.

EDIT 2: Reflexiones adicionales sobre las bitcoin en http://eleconomistaprudente.com/?p=778

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8 Responses to Comentarios a ‘¿Es el dinero electrónico el dinero del futuro?’

  1. Ya más o menos voy entendiendo más sobre el dinero virtual. Yo opino que a corto plazo el emoney tendrá su nicho de mercado, como dice Rallo, pero que no se utilizará de forma masiva, y eso le restará credibilidad a la divisa electrónica. Recordemos que no todo el mundo utiliza internet, pero si todo el mundo utiliza billetes físicos, etc. Y gran parte de la gente tiene tendencia a fiarse más de lo físico que lo de lo electrónico.

    Por otra parte, creo que a largo plazo, dentro de más de 100 años o más, el emoney sí tendrá recorrido. Por sus ventajas evidentes: las que comentas en el artículo: no estaría dirigido por nadie y sería un dinero descentralizado, que iría apreciándose cada vez más y antiinflacionario. A medida que la gente vaya adoptándolo como medio de pago.

    • artir says:

      Opino igual, aunque si fuese a apostar hoy por una de las dos, e incluso a largo plazo, de forma predominante, es el oro :P.

  2. Pingback: Las Bitcoin siguen dando guerra | El economista prudente

  3. manuelgar says:

    Antonio,

    Las bitcoins podrían acabar por bancarizarse y circular en forma de anotaciones en cuenta (pasivos o cuentas corriente de un banco), tarjetas de crédito, o incluso en forma de billetes de papel respaldados por Bitcoins.

    Las Bitcoins son ante todo una moneda criptográfica, no electrónica. Aquí he preparado un breve post sobre este y otros asuntos relacionados con las Bitcoin:

    http://eleconomistaprudente.com/?p=778

  4. Pingback: Bitcoin, un hueso duro de roer | Bitcoin en Español

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